13/05/2019

Red Herring, el arte de la pista falsa

Red herring

Un red herring es una pista falsa, un truco para despistar al lector y desviarlo de la trama principal para conseguir un desenlace sorprendente. Incluso el origen del término está rodeando de pistas falsas y leyendas no confirmadas. “Red herring” se traduce como “arenque rojo” pero es un animal que no existe. La definición se refiere más bien al proceso de ahumar o poner en salmuera un arenque hasta que la carne se vuelve roja. ¿Qué tiene que ver un pescado seco con una pista falsa? Supuestamente esta relación viene de una técnica para entrenar a perros de caza. A los animales se les hacía seguir un rastro creado por el olor de este pescado, pero no existe ningún dato que verifique esta anécdota.

El término, con su significado de pista falsa o de ofrecer información errónea de forma premeditada, lo usó por primera vez un periodista llamado William Cobbett en un artículo en el que acusaba a la prensa británica de haber informado erróneamente sobre una derrota de Napoleón. Cobbett convirtió este símil en algo habitual en sus escritos y de este modo la expresión pasó a utilizarse principalmente para afirmar que un tema no es relevante en relación a la cuestión que se está tratando.

El red herring literario

En literatura un red herring es un indicio o una pista que parece tremendamente relevante para la trama pero que, finalmente, se descubrirá como un dato erróneo. Por ejemplo, en Harry Potter el profesor Snape se presenta como un completo villano que desprecia al protagonista. Incluso parece que en algunos momentos trata de matarlo. Finalmente descubriremos que Snape no es lo que parece. En “Asesinato en el Orient Express” de Agatha Christie comprobamos que la mujer del quimono rojo es una pista falsa que la autora usa para despistarnos y sorprendernos con la resolución del caso.

Este recurso se usa para distraer al lector haciéndole pensar que está ante una trama o pista evidente para ir mostrándole, poco a poco, que se ha equivocado y que el verdadero desarrollo de la historia va por un camino totalmente distinto.

Los problemas del Red Herring

Uno de los principales problemas a la hora de utilizar este recurso es que el lector no comprenda que la pista falsa que ofrecemos es totalmente intencionada y la confunda con un McGuffin mal usado o, aun peor, que piense que este dato es un Deus ex Machina que estropea la resolución de la trama. No basta con hacer que un evento, objeto o personaje parezcan más sospechosos y relevantes de lo que realmente son, sino que hay que ofrecer una explicación sólida que muestre la verdadera naturaleza del engaño.

En la película “12 monos” siempre se da por sentado que la frase “We did it” (lo hicimos) quiere decir que esta organización terrorista es la culpable de que la humanidad esté al borde de la extinción, sin embargo, gracias al desarrollo de la trama veremos que los científicos del futuro han malinterpretado completamente esta “pista” y que el ejército de los doce monos tiene muy poco que ver con el catastrófico destino de la tierra. En la historia te justifican perfectamente los motivos que han llevado a esta confusión, de modo que no exista ninguna confusión con respecto al papel que este indicio juega en la trama.

Claves para usar una pista falsa

Un Red Herring es una herramienta que funciona muy bien en conjunción con la pistola de Chejov. La pistola es la, en esencia, la introducción de un pequeño detalle que luego resultará ser relevante para la resolución de la historia. Si queremos que pase desapercibido, puede ser una buena idea presentarlo en la misma escena en la que está presente el Red Herring, por lo que la atención del lector se centrará en él. En este sentido, el Red Herring es como la varita de un mago, nos permite dirigir la atención del lector en la dirección que nos conviene mientras hacemos el truco delante de él sin que se dé cuenta.

Para que el Red Herring funcione, es también recomendable no esté solo dirigido al lector, sino que involucre también a los personajes. Si el narrador incluye un elemento al que le da mucha importancia pero no tiene relevancia para los personajes, resultará más difícil de justificar y que la “confusión” resulte satisfactoria ya que carecerá de una explicación clara más allá que el narrador ha querido confundir al lector. Sin embargo, cuando el Red Herring tiene un peso en la trama y también es capaz de engañar a los personajes, siempre resultará más interesante.



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Acerca del autor:

Concepción Perea Gómez es licenciada en humanidades y tiene un máster en creación literaria. Es escritora, lleva cinco años impartiendo clases de narrativa y forma parte de la organización del Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas. Es la autora de "La corte de los Espejos" (Fantascy, 2013), "El misterio de la Caja Bethel" (Fantascy 2014) y "La última primavera" (Runas, Alianza Editorial 2017).

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