11/04/2015

Bloqueos creativos emocionales, ambientales e intelectuales

Bloqueos creativos emocionales, ambientales e intelectuales

En nuestra última entrada de nuestro curso de escritura dedicado a la Creatividad comenzamos a ver los principales motivos por los que se producen los bloqueos creativos. Estuvimos comentando los bloqueos perceptivos y los bloqueos culturales. Hoy abordaremos otros dos tipos de bloqueos, y para ello comenzaremos por los bloqueos emocionales.

BLOQUEOS CREATIVOS EMOCIONALES

Los bloqueos creativos emocionales suelen producirse debido a las tensiones de la vida diaria. Parecen estar relacionados con las inseguridades cotidianas. La mayoría de las personas sienten, por lo menos, un poco de aprensión al tener que enfrentar una nueva obligación o al tratar de adaptarse a una situación nueva. Los temores y ansiedades que acompañan a las nuevas situaciones son a veces suficientes para bloquear la creatividad. Los principales causantes son los siguientes:

 

Temor A Equivocarse O A Hacer El Ridículo.

Probablemente esta sea la razón por la que se han perdido más buenas ideas. Por supuesto, a nadie le gusta quedar en evidencia, pero podemos llegar a un punto en el que demos demasiada importancia a este tema. El mejor modo de vencer a esta fuente de bloqueos es aumentando nuestra autoestima, relativizando la opinión de los demás y, por qué no, aprendiendo a reírnos de nosotros mismos.

 

Aferrarse A La Primera Idea Que Se Nos Ocurre.

Si llevamos tiempo sin dar con una buena idea, probablemente adoptemos la primera que se nos ocurra. A partir de allí dejamos de buscar otras opciones, perdiendo de vista el hecho de que las ideas realmente buenas llegan una vez que nos hemos familiarizado con la tarea que tenemos por delante.

 

Rigidez De Pensamiento.

Todo el mundo tiene opiniones, prejuicios y preferencias. Esto nos hace aferrarnos a nuestras opiniones con mayor firmeza y ponernos a la defensiva.

 

Sobremotivación Para Triunfar Rápidamente.

No nos equivoquemos: buscar el éxito no es nada malo. Ahora bien, el camino del escritor suele ser muy largo, y muy, muy lento. Toparse de bruces con esa realidad teniendo unas perspectivas demasiado altas puede provocar un serio bloqueo. La paciencia y un alto grado de concentración son a menudo lo necesario para resolver las situaciones a las que nos enfrentamos.

 

BLOQUEOS CREATIVOS AMBIENTALES

Nuestro propio entorno puede llegar a producir serios bloqueos. Las personas creativas tuvieron, la gran mayoría, una infancia en la que fueron libres para desarrollar sus propias potencialidades. Sin embargo, el clima organizativo en exceso puede ser una barrera importante para cualquier tipo de actividad creativa. Un ejemplo claro de este tipo de bloqueos proviene de la Sabiduría Popular.

La sabiduría popular representa el conocimiento adquirido a lo largo de cientos, miles de años, por la sociedad. Pero si seguimos ciegamente los dictados de la sabiduría popular es muy probable que terminemos provocándonos un bloqueo creativo. Un ejemplo:

La sabiduría popular nos dice que tenemos que ser “prácticos”. Entonces, ¿dónde queda la imaginación, la especulación, la aventura…? Todas estas cualidades han sido la base del desarrollo humano.

 

BLOQUEOS CREATIVOS INTELECTUALES

Básicamente, podemos definir los bloqueos intelectuales como el producto del conservadurismo y la falta de disposición para utilizar enfoques nuevos. Las personas con bloqueos intelectuales generalmente son muy reacias a los cambios, aunque habitualmente están más que predispuestas para criticar las nuevas propuestas que se les presentan.

Estos bloqueos acaban por generar prejuicios, apegos, hábitos y rutinas que limitan las posibilidades creativas.

Estos que hemos visto son los principales motores de los bloqueos creativos. Algunos de ellos son difíciles de remediar, estamos de acuerdo, aunque con un poco de esfuerzo se pueden lograr.

Sin embargo, hay algo más, algo que depende de cada uno de nosotros, que puede provocar graves problemas creativos. Hablamos de nuestros hábitos.

 

LOS HÁBITOS

Los hábitos están relacionados con las conductas mecánicas que hemos ido desarrollando a lo largo de nuestra vida. Estos hábitos permiten que nuestro cerebro pueda realizar diversas tareas de forma rutinaria y cómoda. Por ejemplo, yo uso gafas desde que tenía dos años. Mi hábito de llevarlas a terminado en el punto de que lo primero que hago al levantarme es ponerme las gafas, que a su vez es lo último que me quito antes de acostarme. Y eso es bueno para mí, facilita mi vida. Los hábitos son necesarios para poder realizar de manera eficiente muchas de nuestras actividades: atarnos los zapatos, ducharnos, conducir… Hace años escuché a José Carlos Somoza comentar en un discurso que el escritor necesita rutina (esto es, hábitos) para poder escribir. Y estoy totalmente de acuerdo con él. Pero los hábitos también pueden transformarse en un obstáculo cuando dependemos de ellos en exceso.

Los hábitos nos hacen sentirnos más seguros, pero el cambio genera miedo. Y si el miedo es lo suficientemente fuerte, huiremos y desistiremos de hacer lo que estábamos intentando. ¿Cómo podemos vencer esta sensación? Sencillamente introduciendo pequeños cambios en nuestra vida; tal vez nada serio al principio: tomar un camino diferente para volver del trabajo, o sacar a pasear a los perros a un lugar diferente un par de veces por semana. La cuestión es romper hábitos inocuos para reforzar la idea de que no pasa nada por hacer las cosas de forma diferente. Esto nos permitirá avanzar y obtener resultados mayores a la hora de romper hábitos más arraigados.

 

Conclusión:

Es cierto, los bloqueos, ya sean totales o parciales, llevemos mucho o poco tiempo con ellos, frenan la creatividad. Pero no hay nada perdido. De hecho, lo primero que debemos hacer al sufrir un bloqueo es analizar por qué se está produciendo, intentar identificarlo e intentar encontrar fórmulas que impidan que se forme, o romperlo si ya nos tiene apresados.

Edward de Bono, un eminente psicólogo, sostiene que el cerebro no tiende de forma natural a la Creatividad, por ese motivo las actividades creativas son tan agotadoras, no en vano el cerebro necesita mayor aporte energético que cualquier otro órgano de nuestro cuerpo. Precisamente por eso es tan importante el trabajo para lograr ser creativos. No podemos mantenernos a la espera, rogando para que nos llegue la inspiración. No, debemos ir a por ella, poner nuestra mente a trabajar a fin de romper los bloqueos y poder avanzar en nuestro trabajo.

¿Has sufrido algún bloqueo creativo? ¿Eres capaz de reconocer qué tipo de bloqueo sufres? ¡Cuéntanos cómo te enfrentas a ellos!

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