13/01/2020

C. J. Cherryh, la desconocida dama de la ciencia ficción

C. J. Cherryh

Durante el último Celsius al que asistí, no recuerdo ahora el motivo por el que surgió, pero varios nombres de autores con una bibliografía increíble a lo largo de su vida fueron citadas por los ponentes de la charla a la que estaba asistiendo. Hace un tiempo, estuve en una charla sobre mujeres y ciencia ficción y redescubrí que no era el único ignorante del trabajo de C. J. Cherryh, contemporánea de otras autoras más celebérrimas. De la lectura de varias entrevistas que le realizaron hace ya algunos años y de la visita a su página web (muy llamativo que no te permite suscribirte sin que le envíes una carta y le expliques tus motivaciones para unirte), pude descubrir una peculiar vida en la literatura de la ciencia ficción de una autora con un bagaje bastante singular. Os presento, a C. J. Cherryh.

La vida de C. J. Cherryh

Solía explicar cuando era entrevistada que antes de los siete años ya leía cómics que su papá le suministraba y a los nueve años se graduó (palabras textuales) con Conan. Volviendo a su papá, le indicó a uno de los entrevistadores que le facilitó una copia de Tarzán y la Ciudad de oro lo que la llevó a leer todos los mundos perdidos que pudo encontrar. A la vez, descubrió la radio y a Tom Corbett, cadete espacial, el protagonista principal de lo que ahora se denomina space opera, ciencia ficción escrita por Robert Heinlein para la radio y, posteriormente, para la TV. Ese fue el encuentro con la ciencia ficción, de la mano de Robert Heinlein, ya que buscó libros del mismo tipo; con diez años la familia le regaló una televisión que la volvió adicta a Flash Gordon y la cancelación de este programa fue lo que la llevó a escribir. Escribía a diario y de todo lo que plasmó en papel llegó a remitir su primera novela a Don Wollheim de «Brothers of Earth» que le respondió que no estaba en el intervalo de tamaño con el que trabajaba. Fue la primera vez que consiguió que un editor le respondiera en persona a una novela que había escrito en dos meses mientras impartía clases en horario completo. En palabras textuales “comía con el teclado, dormía en el teclado, vivía como podía”. Para lograr que le publicasen, durante mucho tiempo pensó cómo podía lograr que la leyeran y tuvo una idea genial: buscó en su biblioteca quién era el editor que había publicado la mayoría de sus libros favoritos ya que tendrían que coincidir en gustos.

Su carrera literaria

Luego, para la primera novela que publicó con «Union Alliance» para lograr un mundo bastante diferente, modificó su proceso de escritura con respecto a novelas anteriores ya publicadas: investigó astronomía real para encontrar un par de estrellas con la relación correcta y construir el mundo basado en lo que pensaba que podría resultar de esa estrella: Beta Hydri. Y los personajes femeninos; sus protagonistas femeninas en un campo dominado por los hombres: su objetivo, en sus propias palabras, crear personajes en los que tanto hombres como mujeres pudieran identificarse, de igual manera que las mujeres se identifican con los héroes masculinos porque “todos quieren ser un héroe o una heroína en lo que están leyendo”. Para finalizar, lo más llamativo son los autores de los que reconoce que su obra recibe o tiene su influencia: Jack Williamson, Robert Heinlein, Donald Wollheim, André Norton (Alice Mary Norton en la vida real) y Publio Virgilio Marón.

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Acerca del autor:

Juan Luis nació el primer día de 1968. Llegó al colegio con tres años, no sabe si por el tamaño de su cuerpo o de su curiosidad. Escribió de pequeño pero los profes de la época le desanimaron tanto que se encaminó hacia las ciencias. Estudió Biología aunque quiso ser médico pero descubrió que la naturaleza se defiende con una toga y, ya de mayor, tras aprobar unas oposiciones del Estado, estudió Derecho con dos niñas en el mundo y una compañera inigualable. Lector empedernido desde la escuela, donde su profesora de Ciencias le mostró a un Asimov que las explicaba sin ser aburrido llegó a leer libros impensables en la actualidad con 8 años como la Ilíada o La Odisea. Incansable buscador, artesano del pan y del jabón, probó un curso de verano en Factoría de Autores para leer mejor y recordó lo que le gustaba escribir y contar sus inquietudes. Continúa formándose en escritura y desde ese verano de 2015 intenta no dejar de escribir, ni de aprender.

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