Concepción Perea

El cuento de terror navideño

Disección Literaria

Si os gustan los cuentos de fantasmas, en especial los cuentos de las eras georgiana, victorianas y eduardianas, quizás os hayáis fijado en un detalle interesante; el cuento de terror navideño, e invernal, es el más común. Quizás a nosotros nos resulte raro considerar las navidades como una época fantasmagórica o adecuada para las historias terroríficas. Pero hasta inicios del siglo XX, a partir del mes de noviembre y con el inicio del invierno, empezaba una “época fantasmagórica”. Noches largas y frías en las que la gente se recluía en sus hogares al caer la tarde. La atmosfera era proclive a contar historias y, con las calles vacías y las casas llenas de sombras, era lógico que gran parte de esas narraciones fuesen terroríficas.

La tradición del cuento de terror navideño

La tradición del cuento de terror navideño arranca en Inglaterra. No conocemos la fecha exacta, pero los primeros testimonios tienen unos cinco siglos. Es una pequeña ironía que la mayor parte de estos testimonios no son las narraciones en sí, sino la intención de Oliver Cromwell de abolirlas en 1600, ya que consideraba que tanto halloween como las navidades eran en realidad fiestas paganas que ningún buen cristiano debería celebrar. Del mismo modo, los cuentos de fantasmas, apariciones y monstruos eran contrarios a las ideas del cristianismo y debían, por lo tanto, ser prohibidas.

Pero el cuento de terror navideño era una tradición demasiado arraigada entre la población. La prohibición, igual que la revolución de Cromwell, no llegaron demasiado lejos. En 1611 Shakespeare escribió The Winter’s Tale (Cuento de invierno), que incluye la frase: «Una historia triste es la mejor para el invierno, tengo uno de fantasmas y duendes». Un poco antes, en 1590, Christopher Marlowe en su obra El judío de Malta escribe: “Ahora recuerdo las palabras de esas ancianas, que en mi riqueza me contaban cuentos de invierno, y hablaban de espíritus y fantasmas por la noche”.

Y es cierto que esta tradición tiene raíces paganas. Las fiestas de Yule, de origen nórdico, duraban doce días y estos pueblos llevaron su tradición por toda Europa. Se trataba una fiesta dedicada a la fertilidad y la familia. Y en la que también se recordaba a los ancestros y a cualquier tipo de difunto por el que se sintiese aprecio, ya que en esas fechas sus almas podían volver a pisar el mundo de los vivos. Para honrarlos, y apaciguarlos, se celebraban banquetes y se llevaba comida y bebida a sus tumbas.

La nochebuena y el cuento de terror navideño

Sabiendo esto, no es de extrañar que Dickens pensase que la nochebuena era la fecha perfecta para que los espíritus atormentasen a Ebenezer Scrooge, siguiendo la tradición del cuento de terror navideño. Este cuento, su innegable éxito comercial y la propia tradición animó a muchos otros autores a escribir cuentos terroríficos basados o para ser contados en Navidad. Dickens volvería también a escribir varios cuentos de fantasmas más, alguno de ellos tan famoso como “El guardavía”. Pero existen otros autores a los que debemos tener en cuenta como Sheridan Le Fanu que, además de escribir “El sacristán muerto”, editó numerosos cuentos de terror navideño en los periódicos en los que trabajó.  Esta estela la siguieron autores de la talla de Charlotte Riddell, una eminencia en lo que a cuentos de fantasmas se refiere, o Henry James, que escribió su obra más famosa Otra vuelta de tuerca (1898), como una historia para ser contada en Navidad.

El cuento de terror navideño en España

En España autores como Benito Pérez Galdós, Emilia Pardo, Bazán, Azorín entre otros seguirían también la tradición del cuento de terror navideño. Son obras que van desde historias melancólicas hasta verdaderos relatos de aparecidos como hace Gustavo Adolfo Bécquer con “Maese Pérez el organista”

Así que si sois de los que creéis que la temporada de las historias de terror acaba en noviembre, alegraos, en realidad se alarga un mes más. Y tenéis la oportunidad de seguir con la tradición del cuento de terror navideño.

Concepción Perea

Concepción Perea Gómez es licenciada en humanidades y tiene un máster en creación literaria. Es escritora, lleva cinco años impartiendo clases de narrativa y forma parte de la organización del Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas. Es la autora de "La corte de los Espejos" (Fantascy, 2013), "El misterio de la Caja Bethel" (Fantascy 2014) y "La última primavera" (Runas, Alianza Editorial 2017).

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