10/01/2020

El humor en la literatura. Un cuestión muy seria

humor en la literatura

El humor en la literatura. La comedia, la bufonada, el partirse la caja de mala manera. Como diría nuestra directora Concha Perea: «Si algo puede ser escrito, ya lo hizo un griego hace tropocientos años». ¿Era así la frase? No importa. El caso es que tenía razón, pues el señor Homero ya se dejó llevar por el cachondeo y se animó a parodiar sus epopeyas (supuestamente) con La Batracomiomaquia. Esta obra es una versión delirante de la Illiada, donde Aquiles y sus amigos hipermusculados son sustituidos por ranas y ratas con mala leche. Tampoco falta Zeus beneficiándose algún que otro batracio, claro.

Y es que el humor en la literatura viene de lejos, pero como no podía ser de otra manera, es otro de esos géneros denostados. Si el objetivo de un dramón es hundirte en la miseria, ¿que problema hay en aplaudir un libro que te ha hecho doblarte de la risa? ¿Acaso es la literatura humorística un género de segunda?

 

—¡Hola! ¿Que tal el libro que te presté? ¿Te ha gustado?

—¡Muy divertido! Me lo leí en dos tardes, perono es literatura de verdad.

(ganas de matar aumentado)

¡Disclaimer!

¡Ojo! El humor tiene un componente subjetivo que provoca que no a todos lectores le resulten graciosas las mismas cosas (creo que existen miedos innatos al ser humano al que un autor de terror siempre puede recurrir), por lo que como autor, te vas a encontrar que por mucho que pulas tu obra, habrá cierto público con el que no conectarás jamás. Esto es una realidad que hay que asumir cuanto antes. Y después de este rollaco toca disertar sobre (4) posibles usos que le podamos dar al humor en nuestras novelas.

¡Dentro lista!

Ilustración de Manel humor en la literatura
Ilustración de Manel Fontdevila

1) El humor en la literatura como medio y fin

Vale. Queremos que el motor de nuestra obra sea el partimiento de caja; el pilar maestro sobre el que orbite toda la novela. Ok. Si bien yo no tengo ningún problema con que un libro me siente en el sofá y me ofrezca un divertimento sencillo y honesto, reconozco que estas novelas suelen flojear. Como lectores, al estar sometidos a un bombardeo continuo de gags, puede llegar a un punto en el que nos volvamos inmunes. Además, estas novelas suelen empezar como los (infames) tráilers modernos: nos sueltan los mejores chistes a la cara nada más arrancar, y más adelante, cuando la novela se alarga, llega un punto en el que le empiezas a ver las costuras y sientes que el autor nunca tuvo ni repajolera idea de a donde quería ir.

Un ejemplo de esto es Maldito Karma de David Safier, que tras un inicio descacharrante, se desinfla cosa mala. Yo lo acabé por inercia.

Briconsejo de jardinería: las historias puras de humor, cortitas.

2) El humor como engrasante

Hoy en día la gente tiene la piel mas fina que el bigotillo de Dalí. Así pues, una broma bien construida puede ayudar a que el lector se sienta relajado y cómodo, y no rechace nuestras premisas de saque; también a animar el ritmo de la obra en ciertos tramos mas plomizos. Como ejemplo se me viene a la cabeza la trama en el campo de concentración de Giosué Oréfice en La Vida es Bella o El Marciano, un libro que sería un peñazo insufrible de no ser por el cachondeo del protagonista durante toda la novela.

Briconsejo de jardinería: El humor mas inocente funciona mejor a la hora de quitar hierro a asuntos peliagudos.

3) El humor en la literatura como contrapunto

Llega un momento en el que el nivel de la tensión dramática de una obra se puede volver insoportable. Ahí es cuando el alivio cómico serviría para rebajarlo y endulzar una mezcla que se nos está amargando; una pequeña catarsis. ¡Pero cuidado!, que si nos pasamos con los chistes puede aparecer lo que yo llamo: «El Gatillazo Marveliano». ¿Y que es esta movida con nombre de postura sexual nerd? Básicamente el acto de introducir chistes en momentos que generan situaciones anticlimáticas, un mal cada vez más presente en las superproducciones de cine, por cierto. Normalmente el gatillazo aparece cuando el autor teme a que una situación demasiado tensa / dramática incomode al público. Mi opinión sobre esto es que no hay que tratar al lector con condescendencia.

Briconsejo de jardinería: Racionar los alivios cómicos y jamás usarlos en momentos donde los personajes nunca bromearían. Jaskier en todo The Witcher suele realizar esta función.

Bonus track: Hay un efecto curioso, y es que cuando cuando un personaje que ha arrancado una sonrisa sincera a un lector se ve involucrado en una escena dramática, a nosotros, como autor, se nos brinda la oportunidad de agarrarle el corazón y rompérselo en pedazos. Y esto último, amigos, es un poder inmenso.

4) Como crítica

Un escritor hábil puede hacer una crítica brutal apelando a la inteligencia del humor (Ironía, todo Mundodisco) o exponiendo lo absurdo y forzado de alguna circunstancia en nuestra realidad (Parodia, ¿os suena este libro?). Ejemplos sabrosones hay mil, desde Mafalda de Quino, a La Conjura de los Necios de Toole. Curiosamente, la parodia nos da una especie de licencia para matar que nos permite criticar un tópico, pero a la vez usarlo y fusilarlo sin piedad. La sátira social y política ha servido desde siempre para denunciar las injusticias más atroces y desemascarar el lado mas grotesco de la naturaleza humana. Es una manera de tratar asuntos de los que no se puede, o se quiere, hablar.

Me viene a la cabeza Ha Vuelto de Timur Vernes, en donde se parte de una premisa bastante loca: Verano de 2011. Hitler reaparece. No un clon, ni un Führer de Hacendado, Hitler 100% integral y sin aditivos. En la obra, Adolf vuelve a hacerse oír gracias a los medios, que lo toman como un cómico pasado de vueltas y le dan cuerda. La novela pronto nos lanza la siguiente pregunta: ¿Podría un tipo deleznable llegar al poder mediante la demagogia, el populismo y el canchondeillo popular?

Visto el percal, yo tengo la respuesta bastante clara.

humor en la literatura, el terror
Darth Trump

¡Y con esto me despido! Se me han quedado muchas cosas en el tintero, pero no me quiero ir sin lanzar la siguiente advertencia:

No menospreciéis el humor. Es un asunto muy serio.

Nos leemos.

Borja Alonso
Acerca del autor:

Borja Alonso (Remolinos, Zaragoza, 1989, eclipse de sol) se define como el auténtico fracaso renacentista: químico, nutricionista, polifriki y cocinero; todo regulero y nada bien. En sus ratos libres escribe en Cajadeletras y Relatosymentiras, y a veces, la gente le lee. Primer premio (relatos) en Diversidadliteraria (Antología de primavera, 2018) y Librería París (Navidad, 2019). Ejerció de Community Manager de Magic: The Gathering y se supone que en el 2020 saca dos librillos. A saber.

info@cajadeletras.es
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