13/06/2015

Los 11 Errores del Autor Novel

Los once errores del autor novel

Muchas obras de autores noveles desbordan tanta ambición como vicios recurrentes. Cuando empezamos a escribir queremos darlo todo y entrar en el mundo editorial por la puerta grande… y muchas veces se comenten excesos. Tener en cuenta los fallos más habituales de los autores noveles puede ayudarte a que tu no sea un compendio de esos errores clásicos que todos cometemos cuando hacemos algo por primera vez.

Así que saca el cuaderno y anota:

1: Hacer un despliegue de nuestro vocabulario más exquisito.

El primer error del autor novel es el uso excesivo de palabras poco comunes. No intentes impresionar al lector con el uso intensivo de todos los términos y expresiones que contiene el diccionario de la Real Academia Española. Es mucho mejor utilizar pocas palabras y bien elegidas que muchas y rimbombantes. Hace unos días subíamos a Facebook esta imagen, que ayuda a ilustrar bien que no podemos usar los sinónimos en toda situación.

No tiremos de arcaísmos, cultismos, extranjerismos, tecnicismos o términos retóricos demasiados rebuscados.

2: El uso de Epítetos.

El Epíteto es un Figura Retórica consistente en el uso de adjetivos innecesarios que no añaden ninguna información suplementaria para describir una idea o concepto. Su función es acentuar el significado de lo que se está describiendo.

Por favor, olvídate de los epítetos. De la mayoría de ellos. Son adjetivos vacíos, cacofónicos, pedantes y propios de un texto de baja calidad.

Como figura retórica, su uso es legítimo, pero no abusemos. Es sin duda uno de los errores del autor novel más recurrente.

3: Los lugares comunes.

También llamadas “clichés”, son frases hechas que, a fuerza de oírlas y leerlas una y otra vez, han acabado por formar parte de nuestra biblioteca mental de recursos lingüísticos. Pero son tan empleadas, y de una manera tan universal, que han perdido su capacidad de sorprender, y su uso demuestra poca inventiva.

Algunos ejemplos: “espiral de violencia”, “negro como ala de cuervo”, “pechos turgentes”, “pelo sedoso” y un largo etcétera.

Es un error habitual del autor novel porque aún no ha encontrado su propia voz. Es necesario que evites los lugares comunes, que crees tus propias frases, tus propias asociaciones. El objetivo es lograr frescura en el texto.

4: El protagonista soy yo. (Trasunto o Mary Sue)

Uno de los errores del autor novel más habituales es convertirse en el protagonista de sus propias historias.

Escribir para evadirnos, para vivir aventuras y romances, o para expresar nuestros sentimientos y desahogarnos puede ser el motor que nos impulse a la hora de escribir, y es una poderosa razón para coger el papel y el lápiz, pero el autor debe ir más allá, salir de sí mismo y ser capaz de elaborar personajes que se alejen de él para poder explorar distintas personalidades, comportamientos y relaciones. Aunque nuestros personajes SIEMPRE tienen algo de nosotros mismos, debemos huir del protagonista-trasunto.

Para aquellos que nos conocen, es muy evidente cuando creamos como una versión mejorada de nosotros mismos, una ilusión de cómo nos gustaría ser. Debes ampliar tus perspectivas, explorar el mundo y a su gente.

Desde hace unos años, una versión del trasunto que se ha convertido en uno de los errores del autor novel más común es la creación de una Mary Sue, o un Gary Stu en caso de ser varón.

Mary Sue, en el mundo de la crítica literaria y más recientemente del fandom, es un personaje ficticio idealizado y abiertamente identificable como el alter-ego del autor. Su principal característica es la de acaparar toda la atención de la historia y cambiar elementos importantes del argumento en su beneficio sin explicación alguna.

Las implicaciones negativas de la Mary Sue vienen de su tono escapista: a ojos de los lectores, tales personajes están pobremente desarrollados, demasiado perfectos y sin el realismo suficiente para ser interesante a alguien más que al autor. Por todo ello, la identificación de un Mary Sue en una historia original suele denotar poca habilidad literaria, aunque es típico de encontrar en trabajos de autores jóvenes o sin experiencia suficiente.

Si quieres, puedes hacer aquí un test para comprobar si tu personaje es una Mary Sue

5: Los adverbios acabados en –mente.

Someramente, acertadamente, lentamente, sorprendentemente… Son muy socorridos, pero muy pobres, y pueden convertirse en una plaga que dificulta la lectura hasta que el lector, irritado, renuncia a continuar. Usémoslos con moderación.

Es uno de los errores del autor novel que denota mayor pobreza en su narrativa.

6: Tu producto nunca es perfecto.

Todos nos sentimos orgullosos cuando terminamos nuestra primera novela. Pero no caigas en uno de los errores del autor novel más peligrosos: creer que tu trabajo es perfecto.

Nunca renuncies a la revisión, a la corrección. Debes estar abierto a los consejos y evitar la rigidez. Escucha los consejos.

Las novelas no se escriben; se reescriben. Somos humanos, cometemos errores, escribimos fatal. Entre los errores textuales más comunes siempre contaremos con errores ortográficos (tildes, erratas), tipográficos (puntuación sobre todo), gramaticales (concordancia de género y número, tiempos verbales), sintácticos (cuidado con las frases largas, subordinadas), semánticos (¿sabemos lo que significan exactamente las palabras que usamos?) o incluso de rácor (a un personaje le cambian los ojos de color, por ejemplo), etc.

7: Diálogos pobres

Tratar de reproducir el habla coloquial en los diálogos en un intento de dar frescura a la novela es un error.

El formato escrito, el formato textual, es distinto al lenguaje hablado: Intentar reproducir este último es uno de los errores del autor novel que se hace más evidente para el lector.

Cuando transcribimos literalmente la manera en que nos comunicamos con los demás a diario caemos a menudo en la cháchara sin substancia, carente de información. Nuestros diálogos deben contener información, no deben estar vacíos. No podemos rellenar folios con “Buenos días, ¿vas a tomar café o cereales? ¡Vaya, hoy creo que tomaré cereales!”.

El diálogo que empleemos ha de ser significativo. Ha de revelar algún aspecto, alguna cualidad del personaje, su estado de ánimo, su forma de pensar, de actuar. Ha de tener relevancia en la historia.

Aquí te dejamos 10 consejos para mejorar tus diálogos.

8: Usar personajes de relleno

Tratemos de manera adecuada a nuestros personajes. Los hay principales, secundarios y figurantes. Los dos primeros deben estar bien definidos, deben tener su papel en la historia. No pueden desaparecer sin dejar rastro, sin haber participado, o influido, de alguna manera, en la evolución de la trama o de otros personajes.

No podemos despacharlos con una descripción, por muy especial que sea, del tipo: “era un joven de veinte años con el pelo castaño y los ojos color violeta”, y ponerlos en juego, y esperar que el lector sepa diferenciarlo del resto o recordar sus atributos físicos al cabo de cincuenta páginas. Debemos hacerlos especiales.

Uno de los errores del autor novel es no crear personajes ricos en matices, sólidos, llenos de carisma, con motivaciones reales y conflictos que resolver.

9: Olvidar la virtud de la brevedad.

Queremos darlo todo, decíamos al principio del artículo. Y no es una mala aspiración, pero puede volverse en nuestra contra.

Querer contar todo lo que ocurre en el universo que has creado es, probablemente, uno de los errores del autor novel que peores consecuencias tiene para el propio autor, principalmente, porque se verá envuelto en una historia interminable, que se alargue durante cientos y cientos y hasta miles de páginas sin llegar a ver el final.

Lo que puede ocurrir en una habitación no debe ocurrir en un edificio. Lo que se pueden contar con tres palabras no debe contarse con tres páginas. No renuncies a la sencillez, a la simplicidad. Un buen párrafo en mitad de un folio en blanco vale más que una mala novela de mil páginas.

El escritor portugués José María Eça de Queirós dijo: «Nada hay más difícil que ser claro y breve. Se necesita ser un genio».

10: Ser impacientes

Forzar la lógica interna de una historia por querer adaptarla a la idea original que tenemos en nuestra cabeza es otro de los errores del autor novel más frecuente. Empezamos a escribir sin un final a la vista, sin un plan global. Tenemos una idea que nos parece buena y todo debe girar en torno a ella.

Toda obra comienza con un germen, un chispazo, algo pequeño. Pero antes de lanzarnos a escribir debemos desarrollar ese germen para que nuestra obra encaje de principio a fin. Para que no decaiga, para que mantenga la frescura, la intriga, el interés desde la primera a la última palabra, para que no se desinfle. Y si vemos que nuestra idea primera, que a nosotros nos parece genial, carece de lógica, debemos ceder y adaptar, desechar, cambiar radicalmente si es necesario.

11: No tener la actitud adecuada.

Tradicionalmente, la profesión de escritor tiene un halo romántico, bohemio, académico y culto bastante alejado de la realidad. No serás más sensibles porque escribas libros, ni más listo. Simplemente serás una personas que disfruta juntando letras y tiene la constancia necesaria para sentarse un día tras otro y terminar una historia, sea de la longitud que sea, lleve el tiempo que lleve.

Nunca pierdas esta perspectiva, este punto de vista. Mantén los pies en el suelo.

Es el mejor consejo que te puedo dar para evitar los errores del autor novel.

¿Te has reconocido en alguno de estos errores? Si te ha parecido interesante, o crees que puede serle útil a alguien que conozcas, ¡comparte el artículo!



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