05/03/2020

La Caja de Herramientas del escritor: nivel principiante

Caja de Herramientas

¿De dónde viene la expresión Caja de Herramientas? La primera vez que escuché la comparación de que la escritura era como la carpintería fue a Gabriel García Márquez. Al poco me topé con casi las mismas palabras en boca de Stephen King, lo cual me llevó a leer Mientras escribo (2000), donde, ahora sí, aparece  la susodicha Caja de Herramientas.

 Si sois algo fans de King y estáis empezando con esto de aporrear teclados os recomiendo el libro. Es entretenido y entre sus divagaciones hay consejos útiles.

¿Qué es la Caja de Herramientas?

Aunque me gustaría hablar de todos esos objetos rituales que un escritor necesita para auto convencerse de que sin ellos está justificado el procrastinar a lo bestia (yo es que sin medio litro de café y mi sombrero de bruja no me entono), la Caja es el conjunto de habilidades que tiene que llevar a cuestas un escritor para enfrentarse a su oficio. La idea ya se ha explicado un billón de veces en otros blogs, así que voy a resumir el concepto y exponer tres herramientas que en su día metí en mi caja y fueron determinantes para mejorar como escritor.

King nos explica la importancia del cajómetro con una anécdota: a un tío suyo se le ha roto una mosquitera y se lleva una caja de herramientas muy pesada para arreglarla. Una vez llega y le echa un ojo, se da cuenta de que con un destornillador le bastaba.

[…] no sabía si tendría que hacer algo más. ¿Entiendes? Siempre es mejor llevar todas las herramientas porque corres el riesgo de encontrarte con algo que no esperas y dejar a medias la faena.

Se supone que esa Caja imaginaria debería tener al menos cuatro niveles.

  1. Vocabulario rico y variado
  2. Gramática depurada
  3. Recursos de estilo
  4. Todo lo necesario para la historia

Yo creo que, como si del mochilero de Death Stranding se tratara, cada uno debe montar  y ordenar su propia Caja, pues lo que vale para uno, no lo hace para otro.

Consejo 1: Cortando que es gerundio

Caja de Herramientas para novatos
SIN PIEDAD

 

El gerundio es tu enemigo. Es el mal. Intentar meter chorrocientos por página para embellecer el texto es un desastre. Además, cuando usamos el llamado gerundio de posterioridad (El coche salió de la carretera, chocando con el árbol) ya la hemos liado. Vale, hay excepciones, pero como esta entrada está enfocada a los novatos lo que yo recomiendo es agarrar el borrador, hacer una búsqueda de (NDO) y empezar a tirar de tijera como si no hubiera un mañana. Al principio asusta, pero no pasa nada. Es normal.

He hecho una prueba con un texto viejo. Lo he corregido y el resultado ha sido aterrador:

¡Mas del triple! Y no solo he quitado los de posteridad, he eliminado casi todos con los que me he topado. ¿Por qué? Pues porque evitar los gerundios y usar más verbos en modo indicativo suele dar lugar a textos mas fluidos y limpios. Los únicos que he mantenido han sido tipo los siguientes, y con recelo:

Gerundio de simultaneidad: Salió del piso corriendo.
Gerundio de anterioridad inmediata: Sospechando que el contacto no era de fiar, se llevó la pistola cargada.

¿Cuantos gerundios puedo usar por página?

Esta es una pregunta que he visto varias veces. Bajo mi experiencia, no mas de 3 por página o 1 cada 200 palabras.

Si queréis saber mas del tema, Antonio Vileya tiene una entrada sobre el tema (Arreando, el uso del gerundio en la actualidad). Todo bueno.

Consejo 2: Adverbios acabados en MENTE

Adverbios
Lo mismo: SIN PIEDAD

Este mal bicho se introduce en tu texto taimadamente. Sigilosamente. Mentemente. Los adverbios hacen que el lector sienta tu novela mas pesada y plomiza, mientras que tú, ingenuo, te crees que lo que has conseguido ha sido que sea mucho mas hermosa y poética.

Prepara las tijeras y cuelga tu piedad en una percha. La mayoría de los adverbios pueden ser eliminados y no pasa nada. (En una novela. Ojo, que si el texto es de no ficción, la cosa cambia). Además, casi todos expresan conceptos vagos. Por ejemplo:

«Salió del callejón rápidamente»

vs.

«Salió del callejón sin que al policía le diera tiempo a desenfundar»

¿Cuantos adverbios puedo usar?

A menos que el estilo lo requiera, mi experiencia me dice que no mas de 1-2 por página.

Y por último, mete en la Caja de Herramientas el Documento Poupurri 

Diggy diggy hole
Os juro que tengo una excusa para poner esto

No creo que descubra nada nuevo al decir que los escritores noveles tienen riñas con conceptos muy básicos como que debemos escribir diálogos con la raya o guion largo (—) en vez del signo menos (−) o el guion (-). Yo el primero en su día. O las comillas. Lo correcto es usar «estas comillas» cuando, por ejemplo, el personaje está pensando.

Todo escritor novel coge malos vicios. (Y eso que no he hablado de las acotaciones, con esos maravillosos —declamó o la euforia febril que te da el abrir wordreference.com y empezar a usar sinónimos a granel). Viene muy bien tener un documento en el tipo de letra y tamaño habitual de nuestros textos, lleno de gazapos y atajos. De esta manera, usando el buscador como antes, podemos detectar muy rápido las cagadas y solventarlas. Vais a ahorrar mucho tiempo. Yo odio el Ctrl+Alt+0151.

Como muestra de cada uno debe construir su propia caja, aquí van algunos de los cacharros que incluye la mía. No todos, ojo, que el nivel de vergüencita ajena puede escalar vertiginosamente.

Algunos trastos de mi Caja de Herramientas:

  1. Incluyo los NDO y MENTE para que no se me olvide hacer una búsqueda de los adverbios y gerundios. Luego tijera. Mucha tijera.
  2. Tengo copiados el guión largo —, comillas «» y algún que otro signo extraño en el formato mas estándar posible para no tener que estar con atajos de teclados.
  3. Incluyo lo básico del glosario de la novela en la que estoy trabajando. Por ejemplo, en la que ahora tengo entre manos no se usa la palabra «Enano» para referirnos a los amantes de las hachas y el diggy diggy hole. Tampoco existen las semanas, sino algo parecido llamado «ciclos». Siempre hago una última pasada para sustituir despistes de este tipo.
  4. Tengo una lista de mis gazapos mas comunes. No sé qué me pasa, pero la expresión «Sobre todo» la pongo casi siempre junta. Lo mismo ocurre a la hora de acentuar «dio». Agrupar todos estos gazapos y tenerlos a mano me ha ayudado a ir suprimiendo, poco a poco, su presencia en los borradores. Aun así siempre se me escapa alguno. Malditos.
  5. Escribo, bien GORDO, el Tema de la obra. O dicho de otra manera, la Idea Controladora. Jordi Noguera os puede contar mas del tema.

¡Y con esto me despido por hoy! Si no habéis leído la última entrada Escribir microrrelatos y no morir en el intento, os la recomiendo.

Hasta entonces, nos leemos.

Borja Alonso
Acerca del autor:

Borja Alonso (Remolinos, Zaragoza, 1989) se define como el auténtico fracaso renacentista. Químico, nutricionista, polifriki y cocinero; todo regulero y nada bien. En sus ratos libres escribe en Cajadeletras y Relatosymentiras, y a veces, la gente le lee. Primer premio en Diversidadliteraria (Antología de primavera, 2018), Librería París (Navidad, 2019) y FreakCon (Relatos de fantasía, 2020). Ejerció de Community Manager de Magic: The Gathering, y, si el coronavirus quiere, en Junio publica la primera parte de la trilogía «De Villanos y Ladrones»

info@cajadeletras.es
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