25/06/2020

Lenguas de Tolkien: un vicio secreto

Las lenguas de Tolkien

El vicio de J.R.R. Tolkien fue crear lenguas. Así —vicio— lo llamó él mismo en una conferencia que pronunció en un congreso de esperanto en 1931: A secret vice. Este ensayo todavía no se ha traducido al español. Y es una lástima, porque estamos ante de una de las piezas indispensables para entender la Tierra Media. Pero sobre todo las lenguas de Tolkien.

Un vicio secreto está considerado la principal exposición de la capacidad de invención de lenguas de J.R.R. Tolkien. A pesar de escribir multitud de textos lingüísticos, es en este ensayo donde Tolkien muestra los inicios adolescentes de su primer imaginario lingüístico —y artístico—. Algo que, más tarde, se convertiría en el corazón de su mitología.

En él se incluyen muestras de algunas de sus lenguas en verso. Pero también la teoría de Tolkien sobre los objetivos y propósitos de componer imaginarios lingüísticos dentro de un contexto ficcional. Este ensayo es un manifiesto indispensable para entender la capacidad inventiva desatada en las lenguas de Tolkien. Por desgracia, es una obra que suele ser descuidada por los críticos de la obra tolkieniana.

Mitología y lingüística, binomio en las lenguas de Tolkien

Tolkien pasó gran parte de su vida —60 años— creando y extendiendo una compleja mitología ambientada en un completo mundo. Entregó muchos años a la creación, el desarrollo y el refinamiento de una serie de lenguas inventadas. Algunas estaban totalmente formadas, otras fueron parcialmente bosquejadas y otras solo eran mencionadas. Muchos de estos idiomas estarían inextricablemente entrelazados con su mundo. Y, por supuesto, con las razas, culturas y mitología que le acompañaban.

La parte artística y la parte lingüística son indisolubles para Tolkien y sus lenguas. En una carta a su hijo Christopher, reconoce la génesis lingüística de El señor de los anillos. Dice de ella que es un intento de «crear un mundo donde una forma de lenguaje agradable para mi estética personal pueda parecer real». En 1967, en el borrador de otra carta, Tolkien resume su invención lingüística de la siguiente forma: «Debe señalarse que este proceso de invención fue/es una empresa privada, emprendida para darme placer al expresar mi “estética” o gusto lingüístico personal y sus fluctuaciones».

La creación de una lengua y una mitología van íntimamente de la mano en Tolkien y sus lenguas. Lo ilustró con un par de frases tan sencillas como certeras: «La mitología es lenguaje y el lenguaje es mitología. La mente, la lengua y el cuento son simultáneos».

Teoría lingüística de las lenguas de Tolkien

Tolkien empieza su conferencia con algunas alusiones al nevbosh (‘nuevo disparate’), al esperanto, al animalic (‘animálico’)… pero se enfoca rápidamente en su principal objetivo: demostrar que la construcción de lenguajes imaginarios es, en su totalidad o en parte, un ejercicio de diversión.

A partir del naffarin, Tolkien afirma haber aspirado a la más alta norma de creación del lenguaje: la adecuación entre el símbolo y la oralidad. Y desde esta lengua (la primera que crea de forma privada) da algunas claves sobre qué ha de poseer la invención lingüística para que funcione. Esto es, según Tolkien:

  • La creación de palabras estéticamente agradables.
  • El sentido de adecuación entre el símbolo (la palabra y sus sonidos) y el sentido (su significado).
  • La construcción de una elaborada e ingeniosa gramática.
  • La composición de un mundo ficticio para una lengua inventada, otorgándole un sentido incluso para una hipotética evolución en el tiempo.

Pero Tolkien no dejaría su exposición en el marco teórico. También aportaría algunos poemas en qenya (una versión por desarrollar del quenya) y en noldorin, la lengua que después sería reconvertida en el sindarin.

Tolkien y sus lenguas: cuestión de estética

En su ensayo, Tolkien ofrece algunas claves sobre el qenya y el noldorin. Con el tiempo, estas lenguas se convertirían en eje de la mitología de la Tierra Media. Para explicar el primero, elige tres poemas: ‘Oilima Markirya’, ‘Nieninqe’ y ‘Earendel’. Para el noldorin, escoge un poema sin título que empieza con «Dir avosaith a gwaew hinar», que puede traducirse: Como un viento oscuro a través de lugares sombríos.

La diferente estética de los sonidos del qenya y el noldorin se puede apreciar si comparamos los primeros versos del poema en qenya ‘Nieninqe’:

Norolinde pirukendea

elle tande Nielikkilis,

tanya wende nieninqea

yari vilya anta miqilis

Con el siguiente poema en noldorin sin título:

Dir avosaith a gwaew hinar

engluid eryd argenaid,

dir Tumledin hin Nebrachar

Yrch methail marthon magradhaid

Muchas palabras del poema en qenya tienden a acabar en vocales abiertas, mientras las palabras en noldorin tienden a acabar en consonantes. Este tipo de diferencias, aunque todavía superficiales, son las que marcan la estética de las lenguas. Cuestiones como esta y muchas otras serán las que estudiaremos en nuestro curso de creación de lenguajes ficticios.

Darle personalidad a una lengua creada no es fácil. Por eso aprenderemos de Tolkien y sus lenguas, un trabajo lingüístico inagotable que revisaremos con atención. Sin duda, es un legado que debemos conocer para convertirnos en conlangers, y a la altura de los mejores: David J. Peterson, Nick Farmer, Sylvia Sotomayor, etc.

Antonio Vileya
Acerca del autor:

Antonio M. Vileya Pérez (Sevilla, 1992) es filólogo hispánico y presta servicios editoriales a entidades de diversa naturaleza. Su vocación divulgadora lo ha llevado a formar parte del comité organizador del Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas y ser miembro activo de la asociación cultural Bibliofórum. Ha impartido cursos monográficos sobre fantasía, ciencia ficción, terror y novela negra en la Universidad de Sevilla.

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