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La necesidad de un nuevo modelo editorial

Mercado Editorial

¿Por qué es necesario un nuevo modelo editorial?

Hace un par de días escribía un artículo en mi blog sobre la posibilidad real de que el oficio de escritor termine cayendo en un limbo del que sea difícil salir debido a la situación actual del mercado del libro.

Porque la industria editorial está entrando en estado comatoso. La piratería hace estragos, las editoriales intentan aumentar el margen de beneficios a costa de reducir gastos, con lo que se ofrece un producto peor acabado (son muchos los lectores que se quejan, por ejemplo, de la pésima corrección de texto que encuentran en los libros), las librerías cierran al no poder mantener su negocio y los escritores se encuentran con que el formato digital, que estaba llamado a ser una fórmula a explotar, no solo no produce ventas sino que además favorece la proliferación de descargas ilegales.

Ante este panorama, empresas tan emblemáticas como Everest se encuentran en un verdadero aprieto. Y no es un problema únicamente español, aunque aquí se está cebando con la industria especialmente. En otros países se vive una problemática similar. Ayer mismo aparecía en un periódico colombiano cómo hay una serie de editoriales independientes que están intentando realizar nuevos modelos de negocio, apostando por ideas originales y creando incluso una asociación de editores independientes.

El problema, según algunos, es que los grandes sellos dependen de encontrar el Best-Seller de temporada, ese libro que cuadre las ventas de todos los demás. Por eso la industria editorial habría comenzado años atrás una carrera hacia adelante, publicando cada vez más títulos en un intento no solo de encontrar ese bombazo de temporada que les salvara el año sino, además, reducir las novedades del enemigo.

Este modelo de negocio ha llevado al colapso. Las librerías no son capaces de asimilar tanta novedad y hay un universo de títulos de calidad ahogados unos sobre otros, sin que puedan descollar más que aquellos a los que se les hace una promoción brutal. Aunque, por supuesto, esa promoción es exclusividad de los grandes nombres. ¿Resultado? Librerías cada vez con menos fondo, más enfocadas a la venta de títulos inmediatos y cada vez menos autores con proyección.

Nuevas opciones: Regreso al pasado

La asociación colombiana ha sido más inteligente: ha apostado por unir filas con los autores, y, sobre todo, con libreros independientes, que son los que tienen posibilidades reales de colocar los libros en manos del lector.

Y es que, en realidad, ese es el gran reto. En Factoría de Autores solemos decir que un libro que no se ve, es un libro que no se vende. Por lo tanto, el problema está en hacer saber al lector que ese libro existe. Una editorial independiente difícilmente va a tener un gran best-seller, ni tampoco acceso a una gran distribución, ni, por supuesto, podrá pelear por espacio en las librerías de las grandes cadenas.

De modo que aquí, en España, empieza a hablarse también de librerías independientes para editoriales independientes. Este artículo, por ejemplo, habla de una que se inauguró hace unos meses en Barcelona con la intención de que esos libros no fueran tragados por la inmensidad de títulos que se publican. La fórmula es cuando menos curiosa: el editor paga una cantidad por el espacio que quiere disponer en la librería y luego se lleva el 99% de la venta del libro.

Nuevos tiempos, nuevas posibilidades. O tal vez haya que decir “viejas posibilidades”, porque estos intentos no son más que una vuelta al pasado, renovada por las nuevas opciones de edición. Es una vuelta al editor tradicional, que cuidaba el paso de sus autores con mimo y se involucraba personalmente en el producto, muy alejado de lo que es normal encontrar hoy en día: editores con tal número de libros por sacar anualmente, algunos de ellos llevando varios sellos de diferente temática, y tan presionados por la necesidad de producir beneficios con las ventas, que es imposible que realicen ese trabajo.

¿Y en España?

En contra, claro, las grandes editoriales.

Hace unos días, ATres media, de Grupo Planeta, ponía en marcha una nueva plataforma con un tema claro: Crea Cultura.

La idea es concienciar al ciudadano de la importancia de proteger los contenidos creativos y a quienes los crean. Al parecer, será una campaña a largo plazo, al estilo “Ponle Freno”, y cuyo objetivo final es intentar remediar la sangría que las descargar ilegales están provocando en los sectores artísticos.

Pero estos grandes grupos no se plantean un cambio de estrategia, ni un cambio en el modelo empresarial. Se ponen todas las tintas en el usuario final, como si fuera el culpable de todo mal. Y me temo que no es exactamente así. Me temo que las editoriales deben dar un paso al frente, reconocer los errores, y por qué no decirlo, los abusos, que se han cometido a lo largo de los años y plantear nuevas posibilidades.

Y es que de este lío solo saldremos si todas las partes se sientan y buscan la fórmula para tender puentes.

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9 Comentarios

  1. Ángeluis

    Buenas. Personalmente creo que el futuro puede estar en editoriales independientes, donde el editor se involucra. No ganarán mucho, pero harán que la literatura sobrevivan. Por otro lado, hay una variante que no hemos tenido en cuenta, el nivel de los lectores en España. Que se lee mucho, eso sí, pero ¿se lee bien? Mientras el público tire por los best-seller, que paradójicamente lo son antes de vender, las grandes compañías seguirán ganando en contra de todo.

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    • Teo Palacios

      La cuestión del lector no cambiará: Siempre que haya una Belén Esteban que saque un libro, ese libro se convertirá en megaventas. Es lógico y, en readlidad, no es malo. Lo que hay que conseguir es mantener vivo el tejido de autores y librerías.

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      • Frances

        Quisiera por favor, informacion accrea de como puedo proceder para editar un libro. Me dedico a escribir cuentos cortos de suspenso y terror para adolescentes, pero realmente necesito consultarles cuales son los pasos a seguir desde ya muchas gracias! los saluda, Sol.

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        • Teo Palacios

          Buenos días, Frances.Lo primero que debes hacer es hacer una búsqueda de las editoriales que publiquen relatos del género de los que has escrito. A continuación ponte en contacto con ellos para que te indiquen si aceptan originales y cuál es el procedimiento para enviárselos. ¡Suerte!

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  2. Rafael Velis

    Hola Teo.Desde luego es difícil esperar demasiados cambios en las grandes editoriales en su política de actuación, al menos a corto plazo, aunque pienso, e incluso espero, que las realicen, pues al contrario que otros editores independientes, no veo a las grandes compañías como rivales, simplemente tiene otro campo y otros lectores a los que nosotros, los independientes no llegamos. Aquí en Sevilla las editoriales y librerías independientes llevamos unos meses colaborando muy estrechamente, fruto de ello ha sido la iniciativa Zoco de Libros, en la que una vez al mes nos damos cita en la Alameda de Hércules para acercar los libros a nuestros lectores. Esto está siendo un germen para muchas otras colaboraciones e incluso más cuestiones que aún es pronto de adelantar. Es duro el camino, y nada fácil, pero este tipo de iniciativas están llevando luz a la literatura, aunque sea a nivel local.Un abrazo.

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    • Teo Palacios

      Pues enhorabuena por la iniciativa. No la conocíamos. Ya sabes que estaremos encantados de colaborar en lo que podamos. Un abrazo.

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  3. Francisco Bravo

    Yo considero que el verdadero problema de esto reside en la existencia de la empresa conocida con el nombre de «editorial». No sé en qué momento los autores permitieron que se perpretrara la ultrajante vejación de reservarles un mísero porcentaje de los derechos de autor que su obra genera. No sé en qué momento lo editorial se convirtió en comercial y lo importante resultó de pronto, además de enriquecerse a costa de los autores, que se convirtieran en gallinas de oro capaces de producir displicentes literatura basura de amplio acceso al vulgo. Por estas razones creo impreriosamente que lo que los autores necesitan es barrer de la faz de la tierra a todas y cada una de las editoriales que mantienen el abusivo modelo actual. Habríamos de actuar en bloque contra ellas cortando el grifo de los manuscritos y lanzándonos todos a la autopublicación. Hoy en día no es nada difícil publicar en pdf (o epub), impresión bajo demanda, o intentar un crowfunding. Las maneras existen, y si un día llegaran los lectores a las librerías y se las encontraran vacías, sabrían cómo buscar a los autores que, lejos de los nefandos apadrinamientos editoriales, compiten en justa lid los unos con los otros sin ver sus voces silenciadas en el vasto mar de la red internáutica.

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    • Teo Palacios

      Parece que para ti las editoriales son el MAL, así, en mayúsculas. No sé si habrás tenido una mala experiencia. La mía desde luego es excelente, y tenemos alumnos que se han autopublicado y luego han dado el salto al papel de manos de una editorial y están contentos.Lo de que las editoriales se enriquecen a costa del autor: No es exactamente así. El 90% del porcentaje de venta de un libro no se lo queda la editorial. Le queda aproximadamente el 35%. De ahí tiene que pagar oficinas, personal, portadistas, correctores, agentes de prensa, etc. Sin olvidar que la editorial apuesta por un libro y le puede salir bien o mal. La diferencia está en que una editorial saca un porcentaje de varias decenas de libros al año y el autor solo de uno.

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      • Francisco Bravo

        No, no he tenido tal suerte o desgracia, pero creo que por ahora me voy a ahorar la que sea. Creo que, incluso aunque el beneficio neto no sea más que del 35%, me sigue pareciendo una sinrazón. Que la «empresa» editorial necesite dedicar un porcentaje tan alto a satisfacer los sueldos de quienes trabajan en ella, no solo no problema del autor sino que demuestra que no es un modelo de negocio sostenible atendiendo a la ecuanimidad, porque claro, tal y como está, obvio que lo es. Justificar que el porcentaje para un autor no puede ser mayor porque la editorial tiene muchas cosas que pagar me recuerda muy vagamente en cuanto al sinsentido a aquella paremia del collar y el perro, o lo que tú muy bien has expresado de: «toda la industria editorial vive del libro salvo el autor», lo cual, en mi discreta opinión es un completo disparate.

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