21/05/2014

¿Quién se beneficia de las reseñas literarias?

Iniciábamos esta serie de artículos sobre las reseñas literarias hace bastantes semanas, pero diversos asuntos se han interpuesto y hasta hoy nos ha sido imposible retomarla. Si recordáis, hablábamos aquí de cómo la crítica literaria tradicional había ido perdiendo fuerza y pasando a ser poco más que una herramienta al servicio editorial, mientras que en este otro artículo comentábamos la poca utilidad que solían tener muchos de los blogs dedicados a hacer reseñas. Nos despedíamos en ese artículo comentando que trataríamos de explicar qué cosas deben coincidir en una reseña para que sea útil. Pero antes hay que saber para quién debe ser útil la reseña. ¿Debe ser útil para el lector? ¿Debe ser útil para la editorial? ¿Para el librero? ¿O debe ser útil para el autor?

Pues, en realidad, para ninguna de esas figuras. Una reseña debe ser útil para el libro en sí mismo, para su promoción, para que pueda llegar, o evitar que llegue en caso de que la reseña desaconsejara su lectura, al máximo número de personas. Y para que esto suceda no basta con decir en una reseña que el libro ha gustado o no o hacerse eco de la sinopsis.

Si lo que queremos es que una reseña sea útil para la vida del libro, lo primero que tenemos que tener en cuenta son los plazos editoriales. Y estos son cortos, muy cortos. Uno de los problemas del mundo editorial es la cantidad de libros publicados. Es ingente, lo que provoca que la rotación en las mesas de novedades sea salvaje. Con suerte, y eso habiéndose publicado en una editorial potente, un libro pasará en las mesas de novedades mes y medio, tal vez dos (a menos que sea uno de los grandes lanzamientos del año, pero esos son los menos). Si en ese tiempo el libro no ha estallado y refleja buenas ventas, cede su sitio. Y, en el momento en el que desaparece de las mesas de novedades, deja de estar disponible para el lector. Son muchos los lectores que se ponen en contacto con el escritor de turno para decirle que un librero le ha comentado que su libro está descatalogado… ¡cuando no han pasado ni seis meses desde su publicación! Por tanto, si una reseña tarda en salir al mercado tres meses o más desde la fecha de publicación del libro, a menos que este sea un éxito de ventas, uno de los libros del año, en caso de que llegara a motivar al lector para hacerse con un ejemplar, habrá llegado demasiado tarde y, por tanto, será una reseña inútil como ayuda al libro.

Y ahora es cuando viene el problema, porque la mayoría de blogs no tienen en cuenta, ni tienen por qué hacerlo, esa ventana de venta del libro. Ellos reciben el libro, ese y otro montón de decenas más, se les acumulan las lecturas y leen a medida que les apetece. Al fin y al cabo, no cobran por ello, así que nadie les puede pedir nada. El resultado es que el único beneficiado de esta práctica reseñística es el equipo de administradores del blog, que tiene lecturas gratis todo el año, porque ni la editorial, (que cuando sale la reseña ya está volcada en la promoción de otro libro) ni el escritor, (que ve cómo la reseña no es útil para que le ayude en la promoción de su libro) ni el lector (que si se ha interesado por comprar el libro ya no lo encuentra en la librería) ni el librero (por los mismos motivos) y ni siquiera el libro, obtiene recompensa alguna, de modo que gran parte de los blogs de reseñas se convierten en algo tan inservible como la crítica literaria al servicio de las editoriales.



Caja de Letras
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