Anabel Lora Mingote

Space Opera, algo más que ciencia ficción

Disección Literaria

¿Cuántas personas en la sala han visto la serie de televisión Galáctica?

En mi caso era una cría, pero la recuerdo como si fuese ayer. Su estreno fue en 1978. Aunque la conocimos como Galáctica, estrella de combate, su nombre original era Battlestar Galactic. Sea como fuere, los amantes de la ciencia ficción nos subimos a la nave para recorrer el universo desconocido.

Las redes sociales de aquella época eran las carpetas, cuadernos y mochilas de los fans. Se decoraban con las fotos, calcomanías, y pegatinas de sus actores favoritos. Los más disputados de la serie, los pilotos: Apolo (Richard Hatch) y Starbuck (Dirk Benedict). Vamos, el no va más del momento.

¿Qué de que va? Imaginaos un malvado científico, Baltar, colaborando con una raza de robots, los cylons, para aniquilar la vida de los humanos. Los supervivientes se encuentran repartidos entre la nave militar Galáctica y alguna que otra nave civil. ¿Y ahora qué? Destruidas las doce colonias de Kobol, solo queda librarse de los ataques de los cylons y de Baltar mientras buscan la decimotercera colonia. La Tierra. Que, por cierto, no tienen ni idea de dónde puede estar.

¿No se parece a Star Wars? ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? Cuando estrenaron la película hubo tal polémica que llegaron a los tribunales. No fue hasta 1980 cuando se resolvió el litigio. Las dos productoras llegaron a la conclusión de que no dejaba de ser en parte una copia o derivado de otra anterior. Como dijo el escritor de ciencia ficción Jerry Pournelle sobre este tema: «Si me preguntas cuál es mejor, entonces no hay duda, Star Wars es la mejor. Pero si me preguntas cuál es más original, no hay un marco original en ninguna de las dos. Ambas son derivados de la ficción que se publicó hace siglos».

¡Vamos a por la Space Opera de la literatura!

Pero esto de la Space Opera, ¿qué es?

Hablar de Space Opera es hacerlo de aventura, espectáculo y diversión en el espacio. Con toda clase de barnices que se le quieran dar: sociales, ecológicos, políticos, psicológicos… Sobre todo, muchas explosiones, carreras espaciales, malvados dispuestos a destruir mundos enteros, princesas guerreras, divertidos sinvergüenzas, planetas habitados, deshabitados, multitud de especies diferentes… Sin olvidar al héroe o heroína, los romances, secuestros, peleas a puñetazos o con bláster, bombardeos con torpedos de protones…

El Space Opera ha sido una lectura denigrada durante mucho tiempo. Sin embargo, es la columna vertebral de la ciencia ficción, en especial en los cómics, cine y televisión, y, por supuesto, en las revistas y ediciones pulp de los primeros tiempos de la ciencia ficción.

¿Pero qué libros, cómics, son Space Opera? A veces los tenemos en nuestras propias bibliotecas caseras y desconocemos que se tratan de Space Opera como tal.

Recorrido de Space Opera en la literatura. Parte I

¿Abandonamos por un momento la mentalidad y vestimenta del año 2021 y nos trasladaos a 1928? Isaac Asimov dijo del libro del que os voy a hablar que «fue el primer gran “clásico” de la ciencia ficción estadounidense, pero que, como literatura, fue un fracaso total». ¿Alguna idea de a qué historia se le achaca ser el padre del Space Opera? ¿Queréis saber qué historia contiene la mayoría de los tropos o clichés de una historia de Space Opera de ciencia ficción?

En 1928, la revista Amazing Stories publicó la primera obra de Edward Elmer Smith y Lee Hawkins Garby: The Skylark of Space. En castellano, La alondra del espacio. En 1946, se publicó en formato libro.

¿Una pincelada, a muy grandes rasgos, para crearos la necesidad de leerla? Un científico, Dick Seaton, el héroe de la historia, construye una nave espacial. Y, cómo no, hay un villano. Lo mejor del libro, por cierto, el malvado DuQuesne, que se peleará con Seaton y secuestrará a su novia. ¿Por qué motivo? Eso lo dejo en suspenso. Acordaos de que hay que cambiar el chip para leerla. La que avisa…

¿Quién no conoce al personaje de Tarzán? ¿Y si os digo Edgar Rice Burroughs?, ¿os dice algo? ¿Habéis visto en el cine la película protagonizada por Taylor Kitsch, un personaje que mide 1,88 m., con pelo negro muy largo y que se mueve mucho por Marte? Se trata de John Carter, entre dos mundos, basada en publicaciones de Edgar Rice Burroughs, nada menos que de 1912. Por cierto, este escritor es el padre literario de Tarzán.

El famoso John Carter apareció por primera vez en forma de capítulos en Bajo las lunas de Marte, en una revista pulp llamada All-Story Weekly en 1912. Burroughs comenzó su carrera literaria con el seudónimo de Norman Bane. En esta época, las historias que tenían éxito se convertían en sagas. Burroughs publicó el primer libro de esta saga: Una princesa de Marte. Este escritor nos mostraba el héroe perfecto. Valiente, aguerrido, buen compañero, fiel amigo, esposo ejemplar…

¿Sabíais que Ray Bradbury fue un fan incondicional de las novelas de Burroughs? ¿O que en 1973 pusieron el nombre de Burroughs a un cráter marciano? Algunos inicios del Space Opera sí que dejaron huella, siendo un pilar importante para la futura ciencia ficción.

Finalizamos la primera parte de esta Space Opera particular

¿Habéis oído hablar del francés Moebius y del chileno Alejandro Jodorowsky? Juntos, el primero como ilustrador y el segundo como guionista, realizaron a comienzos de los ochenta un estupendo cómic a todo color llamado Incal.  De hecho, mientras tecleo estas líneas, lo tengo encima de mi mesa.

Su historia está inspirada en las cartas del tarot. Este cómic se convirtió en una saga. La saga de los Incales (1981-1988). Jodorowsky, de la mano de Moebius, nos cuenta las aventuras del detective Jonh Difool. Su vida cambia cuando un alienígena le da una pequeña pirámide de cristal. A partir de entonces, viaja a través de mundos metafísicos montado en un pájaro parlante. ¿Su objetivo? Alcanzar la realización personal a través de la iluminación. ¿Contratiempos? Todos ¿Malvados? Por supuesto. Metabarón, un cazarecompensas, irá tras él. Por cierto, también tiene saga propia: La casta de los Metabarones.

Para la próxima aventura, os espero en el espacio, de la mano de más Space Opera. ¿O pensabais que no íbamos a hablar de la saga Fundación de Asimov, Dune de Frank Herbert, la saga de Chanur, por la escritora C. J. Cherryh, La paja en el ojo de Dios por Larry Niven y Jerry Pournelle, Los solarianos, escrita por Norman Spinrad…?

Anabel Lora Mingote

Anabel Lora Mingote (Pamplona, 1969) es informática y diplomada en empresariales. Como su pasión es juntar letras y hacer garabatos que suelen transformarse en algún dibujo, realizó un máster en creación literaria. Ha participado en algunos concursos de microrrelatos de Diversidadliteraria, donde sus textos han sido seleccionados para las publicaciones de (“Microterrores III”, “Poetas Nocturnos IV”, “Haikus III”, “Libripedia II” y “La primavera la sangre altera VI”). Este año, Entelequia Cultura ha publicado la antología “Sustrato” donde puede leerse su relato “Cuatro flores para una mujer”.

2 Comentarios

  1. Raul

    Me encanta este tema, muchas gracias por compartirlo. Espero que salga pronto la segunda parte.

    Responder
    • Anabel

      Raul, muchas gracias por dedicarme un ratito. A mí también me gusta mucho todo este mundo que es más complejo de lo que parece. En breve la segunda parte. A ver qué te parece 😉

      Responder

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