04/09/2019

Arreando, el uso del gerundio en la actualidad

Arreando, que es gerundio

Nicolás González Ruiz, en sus apuntes de redacción, sobre el uso del gerundio, dice: «El gerundio se emplea muchas veces mal. Tan honda es la convicción de este hecho, que ha llegado a producir otro: el que muchos realicen denodados esfuerzos para eludir el gerundio al escribir, como quien se encontrase ante un paraje peligroso y prefiriera dar un rodeo con tal de no transitar por él. Pero el rodeo no es nunca buen procedimiento de escribir. Se puede navegar perfectamente entre escollos conociendo cuáles son y dónde están».

Son muchos los errores que, por abuso, están relacionados con el uso del gerundio. Y se critica, con razón, sobre todo a los que son de dos tipos: el especificativo y el de posterioridad. Pero eso no significa que debamos censurar de forma sistemática una forma verbal necesaria en la lengua española. En este artículo, repasaremos los usos del gerundio más frecuentes con el apoyo de algunos ejemplos. Así que, comencemos repasando los usos del gerundio correctos.

Consideraciones previas sobre el uso del gerundio

Antes de comenzar, conviene hacer algunas consideraciones previas:

  • Los gerundios funcionan en la oración como adverbios, como verbos y, aunque poco frecuente, como adjetivos.
  • El gerundio presenta dos formas: una simple (cocinando) y otra compuesta (habiendo cocinado). Algunos gerundios simples admiten diminutivos (andandito, callandito). Esto último es propio de Andalucía y algunas regiones de Hispanoamérica.
  • No puede ir precedido de ninguna preposición, excepto en para indicar inmediatez en construcciones poco habituales (EN acabando la carta, se fue de allí [Se fue de allí cuando acabó la carta]).

Teniendo esto en cuenta, veamos algunos usos del gerundio, tanto correctos como incorrectos.

Los usos correctos del gerundio

Estos son algunos de los usos correctos del gerundio más habituales.

  1. Gerundio modal. El gerundio, como hemos señalado anteriormente, desempeña en la oración valores adverbiales de modo. Pero al igual que ocurre con el infinitivo o el participio, este también admite complementos de predicado. Veamos un caso de equivalencia del gerundio con el valor adverbial:

Salió corriendo [deprisa, precipitadamente, así].

  1. Gerundio de continuidad. El gerundio a veces puede expresar una acción durativa o un matiz de continuidad. El verbo «estar» + gerundio es la clásica construcción que denota una acción durativa. Por ejemplo:

Está escribiendo.

Sigo pensando.

  1. Gerundio de anterioridad o simultaneidad. A veces, el gerundio puede expresar una acción que es inmediatamente anterior a la del verbo principal. En este grupo también podemos incluir los casos en los que se percibe simultaneidad entre las acciones. Por ejemplo:

Alzando la mano, la dejó caer sobre la mesa con toda su fuerza.

También debemos contemplar el gerundio de los verbos «arder» y «hervir» con carácter de adjetivo. Una «olla de agua hirviendo», o «ardiendo», en el sentido de «hirviente» o «ardiente». Todos decimos: «Se agarra a un clavo ardiendo», y no «ardiente».

Otros usos correctos del gerundio

Los gerundios que veremos a continuación son equivalentes a las oraciones adverbiales o circunstanciales correspondientes, con verbos finitos:

  1. Gerundio explicativo. Este gerundio sirve como aclaración y mejora la comprensión del mensaje. Por ejemplo:

El mecánico, viendo que no era el pistón correcto…

[El mecánico, al ver que no era el pistón correcto…].

  1. Gerundio condicional. Es el gerundio típico de las sentencias jurídicas.

Sabiendo las normas, no habrá dificultades.

[Si se saben las normas, no habrá dificultades].

Considerando al acusado F. J. L. M., de 34 años…

[Si se considera al acusado F. J. L. M., de 34 años…].

  1. Gerundio causal. Como su propio nombre indica, a través de este gerundio, podemos expresar una causa. También aparece en los textos jurídicos con el «resultando».

Conociendo su modo de comportarse, tengo que creerte.

[Porque conozco su modo de comportarse, tengo que creerte].

Resultando el agredido inocente de los cargos presentados…

[Porque resulta el agredido inocente de los cargos presentados…].

  1. Gerundio concesivo. Este gerundio, que incluso podríamos etiquetar como infrecuente, indica una concesión o una oposición que no imposibilita la acción del verbo principal. Es frecuente que le preceda el adverbio «Aun». Por ejemplo:

Aun lloviendo a cántaros, iremos a tu casa.

[Aunque esté lloviendo a cántaros, iremos a tu casa].

  1. Gerundio temporal. Cuando lo construimos con complementos verbales, tiene un valor próximo a una subordinada circunstancial de tiempo. Por ejemplo:

María, considerando las posibilidades, estaba petrificada.

[María, mientras consideraba las posibilidades, estaba petrificada].

Me encontré a tu madre entrando en el ayuntamiento.

[Me encontré a tu madre mientras entraba en el ayuntamiento].

Usos incorrectos del gerundio

Son numerosos los casos y contextos donde se puede hacer un uso indebido del gerundio verbal: por sujeto inanimado, por acción permanente, por acción futura y también por ambigüedad.

Es incorrecto usar el gerundio con un sujeto lógico no animado:

Me han regalado un ensayo conteniendo muchas ilustraciones [el ensayo contiene…].

Me han intentado vender una moto teniendo muchos golpes [la moto tiene…].

Es incorrecto el uso del gerundio cuando expresamos cualidades o circunstancias permanentes. En estos casos debemos usar una oración subordinada adjetiva especificativa:

Se necesita recepcionista sabiendo ofimática.

Se necesita recepcionista sabiendo ofimática.

Este uso puede permitirse cuando tiene un valor concesivo, como hemos visto antes, en ejemplos del tipo:

Mantienen un perro siendo cojo [Mantienen un perro, aunque sea cojo].

El gerundio siempre debe significar acciones o hechos anteriores o simultáneos al verbo principal. Es incorrecto cuando usamos el gerundio significando posterioridad:

Entró en la Universidad graduándose seis años después.

Entró en la Universidad y se graduó seis años después.

Estuve buscando el restaurante encontrándolo al cabo de un rato.

Estuve buscando el restaurante y lo encontré al cabo de un rato.

No debemos construir una subordinada de gerundio dependiendo del completo directo. Especialmente cuando este es animado porque el resultado es ambiguo:

? Vi a tu padre comprando en el supermercado.

No sabremos quién estaba comprando, si «tu padre» o «yo»; es decir, si el gerundio tiene como sujeto al núcleo del complemento directo, o tiene como sujeto al mismo de la oración. Debemos evitar estos usos ambiguos.

Conclusiones sobre el uso del gerundio

Expuestos los usos correctos e incorrectos del gerundio, debemos reconocer algo: es difícil que, mientras escribimos, tengamos presente todas estas normas. Por ello, quizás sea aconsejable seguir la pauta de un conocido aforismo: «Ante la duda, abstente». No usemos el gerundio cuando no tengamos la seguridad de que su empleo es correcto. El español es muy versátil y siempre es posible recurrir de otra forma verbal que no ofrezca problemas. En vez de escribir «nos llegó este artículo estando ya en Sevilla», podemos escribir «nos llegó este artículo cuando estábamos ya en Sevilla».

Por último, tengamos en cuenta también las apreciaciones sobre el uso del gerundio que ofrece Criado del Val en su obra Fisonomía del idioma español: «[…] el uso del gerundio español será tanto más propio cuanto más predomine en él el carácter verbal (o adverbial), cuanto más atractiva y considerada en su trayectoria (aspecto durativo) sea la acción que expresa, cuanto más coexistente o inmediatamente anterior a la principal sea esa misma acción […]. Viceversa, el uso del gerundio español será tanto más impropio cuanto más se aproxime a la función adjetiva, a la expresión de cualidades o estados (ya sean momentáneos o permanentes), o cuanto mayor sea el desacuerdo entre el tiempo de su acción (especialmente en el caso de ser posterior) y el del verbo o frase principal».



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Acerca del autor:

Antonio M. Vileya Pérez (Sevilla, 1992) es filólogo hispánico y presta servicios editoriales a entidades de diversa naturaleza. Su vocación divulgadora lo ha llevado a formar parte del comité organizador del Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas y ser miembro activo de la asociación cultural Bibliofórum. Ha impartido cursos monográficos sobre fantasía, ciencia ficción, terror y novela negra en la Universidad de Sevilla.

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