Antonio Vileya

El uso de la negrita

Ortografía y Gramática

La negrita es un recurso que se aplica en muchos textos: divulgativos, comerciales, didácticos, corporativos, etc. Quizás el texto literario sea uno de los pocos tipos de texto donde su uso está vetado. No es difícil explicar en que consiste: las letras en negrita tienen la misma forma y disposición que las ordinarias (letra fina), pero tienen el trazo más grueso.

La complejidad del uso de la negrita está en que no hay ninguna norma sobre el uso de la negrita. Su finalidad es llamar la atención del lector. Por tanto, debemos dosificarla: si hay muchas palabras en negrita, ninguna destacará, y a la vista del lector quedará un borrón de tinta. Pero más allá de esto, ¿hay recomendaciones o guías de uso de la negrita? Veámoslo.

El uso de la negrita: pocas funciones propias

El único uso propio de la negrita está en el resalte tipográfico de un encabezado, título o subtítulo. Así, indicamos un cambio de apartado o de epígrafe. Si se combina con alternancias en el cuerpo de la letra, se pueden establecer títulos de diferentes categorías. Es muy útil en diccionarios, por ejemplo. Y se acabó. Más allá de esto, el uso de la negrita ya queda en manos de la intención comunicativa del autor del texto.

Cada vez que aparece una oración o una palabra en negrita en un texto, esta adquiere relevancia. Mientras, el resto de letras palidecen y pierden fuerza en el escrito. Seguro que alguna vez has pasado la página y aparece un concepto en negrita en un tercer párrafo. Tu mirada acude de forma instintiva, esperando conocer pronto qué es concepto o por qué se ha destacado. Se interrumpe el flujo de lectura, necesitas volver a concentrarte. Esto es precisamente lo que hace de las negritas el aliado idóneo en tus textos en web, por ejemplo: si sabes que tu lector estará poco tiempo leyendo, conviene que señales las tres o cuatro ideas que quieres que se lleve de la lectura.

El uso de la negrita: textos en web y textos publicitarios

Seguro que has visto alguna vez publicidad sobre automóviles o una vivienda donde emplean este recurso. Este uso viene asentándose desde hace décadas, y la negrita parece haber encontrado en el medio publicitario su hábitat natural. Pero, además, la velocidad con que se consumen y publican textos en páginas web (desde una noticia hasta el apartado de contacto de una empresa) ha convertido el soporte digital en otro medio perfecto donde la negrita puede tener presencia y utilidad.

En España no se lee todo lo que nos gustaría. Pero, si hablamos del tiempo que invertimos en la lectura en pantalla, las cifras son aún peores. Muchos periódicos y medios digitales han optado por incluir un tiempo estimado de lectura en la cabecera de sus noticias. Intentan así convencernos de que merece la pena ser paciente y no hacer scroll down en cuanto concluimos la lectura del primer párrafo. Sin embargo, saben que eso no siempre funciona. Por eso usan la negrita para señalar los contenidos más importantes en el cuerpo de la noticia. Así, permanezca más o menos tiempo el lector en la página, se cubren las espaldas con vistas a una más que probable lectura superficial.

Maneja esta herramienta con cuidado y calma. Cada vez que usas la negrita, llenas el texto con luces de neón que le indican al lector dónde debe parar. No estimules su atención demasiado, podrías provocarle agotamiento o hastío: una mala predisposición a la lectura.

El uso de la negrita: en literatura, vetada

La negrita está prohibida en una novela, un relato, una obra dramática, un poema, etc. No la necesitas para marcar neologismos, sácate de la cabeza esa idea de que hay «palabras que no existen». Tampoco la utilices para señalar antropónimos o topónimos, igual que no utilizas la negrita para marcar España, tampoco la utilices para marcar la Tierra de Nigromantes. Y, por supuesto, olvídate de utilizarla como recurso de énfasis (para eso, en todo caso, tenemos la cursiva, resalte tipográfico del que tampoco conviene abusar y que tratamos en este artículo). Ni siquiera es aconsejable emplearla en la redacción de las sinopsis.

Como conclusión, antes de utilizar la negrita, pregúntate qué estás escribiendo y qué uso vas a darle a este resalte tipográfico. Si sirve para marcar una idea clave en un escrito que pretende transmitir información o conocimiento, puedes utilizarla. Si es un recurso de énfasis para dejarle claro al lector algo que se repite o que es importante, mejor descarta su uso. Y, por supuesto, si la vas a utilizar, no abuses de este recurso.

Para terminar os dejamos una infografía que resume lo que acabamos de explicar.

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Antonio Vileya

Antonio M. Vileya Pérez (Sevilla, 1992) es filólogo hispánico y presta servicios editoriales a entidades de diversa naturaleza. Su vocación divulgadora lo ha llevado a formar parte del comité organizador del Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas y ser miembro activo de la asociación cultural Bibliofórum. Ha impartido cursos monográficos sobre fantasía, ciencia ficción, terror y novela negra en la Universidad de Sevilla.

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