17/09/2015

Cómo crear mitologías literarias: Cuatro ejemplos

Cómo crear mitologías literarias: cuatro ejemplos

Personalmente, lo que siempre me ha atraído de las religiones no son las historias o las ideas; sino el rito, las palabras cargadas de significado que puedes abrazar, que te acompañan para siempre.

En narrativa, la mitología que acompaña a nuestra historia puede ser un elemento tangencial, la religión de un personaje, por ejemplo, o puede forma parte de manera integral en la trama a través de profecías, visiones, intervenciones divinas, etc. Por eso hoy quiero hablaros de cómo crear mitologías literarias, y para ello analizaremos varios ejemplos.

En géneros como la novela histórica, romántica, negra, el thriller, todos ambientados en nuestro mundo, la mitología es sencilla de manejar. Tenemos nuestras propias religiones pero también, más allá de eso, todo el universo de mitos y leyendas que se han generado a lo largo de los siglos.

“Algún día los hombres mirarán atrás y dirán que conmigo nació el siglo XX”

Esta es una frase poderosa, incluso para los que no la reconozcan, que forma parte de una historia que, a pesar de lo reciente que es, ha quedado envuelta en el velo del misterio.

Crear mitologías literarias: Tolkien

Para los escritores de fantasía o ciencia ficción la labor es extraordinaria; no sólo deben crear la mitología que hay en su mundo y elegir qué partes llegarán al lector, sino también lograr que esa mitología tenga su propia magia.

En El Señor de los Anillos, Tolkien creó una extensa mitología de creación y eventos que, para los personajes, están a caballo entre la leyenda y la historia. Pero de toda esa mitología se trasladan sólo unos pocos fragmentos a la historia contada en el libro, la mayoría en forma de las canciones que interpretan algunos personajes. Es una decisión consciente, porque desde luego Tolkien tenía talento para crear frases poderosas:

“Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas.”

Pone los pelos de punta, especialmente si la oyes de labios de Ian McKellen en inglés. Pero Tolkien reservó una de sus frases más impactantes para la historia “actual” de la novela, no para su mitología.

Crear mitologías literarias: Herbert

Frank Herbert, en Dune, hace algo parecido. A pesar de que posee una de las mitologías de ciencia ficción más fascinantes y que participan de manera activa en el desarrollo de la historia, Herbert no profundizó en ellas y, de nuevo, las palabras más importantes las reservó para un elemento “actual”.

“No conoceré el miedo.

El miedo mata la mente.

El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total.

Afrontaré mi miedo.

Permitiré que pase sobre mí y a través de mí.

Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino.

Allá donde haya pasado el miedo ya no habrá nada.

Sólo estaré yo.”

Es irónico que la parte más importante de la mitología de Dune, que es la Yihad Butleriana, fuera plagiada sin ningún respeto por los hermanos Wachowsky para crear su mitología de Matrix, aunque unos cineastas sin ningún talento como ellos jamás podrían transmitirla correctamente.

Tolkien y Herbert crean un mito que trasciende su obra y se convierte en parte integral de nuestra mitología como lectores, lo que no deja de ser curioso, porque no les sucede los mismo a los personajes.

Crear mitologías literarias: Martin

George R.R. Martin se encuentra a medio camino del continuo que estoy intentando trazar. El mundo de Canción de Hielo y Fuego tiene una mitología enorme que afecta de manera directa a los personajes. Daenerys y los dragones, Bran y los Hijos del Bosque, Jon y los Cambiapieles, los Caminantes Blancos, etc.

Pero, al mismo tiempo, como ocurre con Tolkien y Herbert, no es la mitología lo que trasciende, sino los eventos y elementos que no son mito o religión, sino más bien costumbres: “Winter is coming”, “Un Lannister siempre paga sus deudas” o el famoso “Valar Morghulis”.

E incluyo aquí el “Valar Morghulis” porque, aunque supuestamente forma parte de una religión y posee su propia mitología, todavía no la hemos explorado. Es un dicho, una frase hecha, no un eje de una religión o un mito.

Pero lo que quiero mostrar es que hay autores capaces de crear una mitología vibrante dentro de sus historias y cómo creo que lo consiguen.

Crear mitologías literarias: Sanderson

Para eso usaré a Brandon Sanderson y Camino de Reyes. A estas alturas es absurdo decir que Sanderson es un genio creando mundos, ya lo sabemos. Pero algo que no había visto con tanta profundidad en otras obras es su arte con la mitología.

Camino de Reyes vive de sus mitos, porque son estos los que hacen que algunos pasajes tenga una fuerza arrolladora. ¿Cómo lo logra?

1.- El mito no es más que historia fragmentada: Aunque un autor debe tener clara toda la historia “real” del pasado de su mundo, no puede contarla tal cual. Debe elegir qué fragmentos se conservan intactos, cuáles se han difuminado y mezclado con leyendas, cuáles son pura invención y cuáles se han perdido. Esto es lo que llegará a los personajes y a los lectores, fragmentos de un todo mucho mayor.

Como un ejemplo de esto, los mitos de Camino de Reyes son apenas unos pocos conceptos que se mencionan a lo largo de la novela. Lo que se conserva es el núcleo principal, la idea, transformada en palabras con fuerza:

“Los Portadores del Vacío eran una encarnación del mal. Los combatimos noventa y nueve veces, dirigidos por los Heraldos y sus caballeros escogidos, las diez órdenes que llamamos los Caballeros Radiantes. Finalmente, llegó Aharietiam, la Última Desolación. Los Portadores del Vacío fueron devueltos a los Salones Tranquilos. Los Heraldos los siguieron para expulsarlos también del cielo, y las Épocas Heráldicas de Roshar terminaron. La humanidad entró en la Era de la Soledad. La era moderna.”

La fuerza está en las palabras, a menudo duras y simples, en las ideas que son poderosas y evocadoras y en todo lo que hay detrás y no se cuenta.

2.- El Rito: La mitología o la religión no tienen sentido si no existe un rito, un plegaria, un gesto, algo que no haya sido creado en la “actualidad” sino que resuene en la mitología del mundo, preservado en esos fragmentos y que resuena tanto en los personajes como en los lectores.

“Vida antes que muerte. Fuerza antes que debilidad. Viaje antes que destino. Ese era su lema, y era el Primer Ideal de las Palabras Inmortales.”

El credo de una orden antigua envuelta en las brumas del pasado, pero que todavía inspira a los personajes y a los lectores.

Sanderson no ha inventado esto; ha aprendido de gigantes. Robert Jordan creó una mitología similar con la Era de la Leyenda y las Profecías del Dragón en La Rueda del Tiempo. Tenemos también a Lovecraft y sus mitos que a través de sus trabajos, y los que continuaron su legado, forman una de las mitologías más fascinantes que existen. Y tantos otros autores antes que ellos.

¿Qué puedes hacer tú?

Introducir y desarrollar una mitología rica y vibrante en una novela no es una tarea fácil. Hace que la planificación deba abarcar espacios de tiempo enormes. Es necesario jugar con los hechos reales y las leyendas inspiradas por ellos y las simples invenciones. Tienes que elegir bien los elementos que contarás y los que no. Es, básicamente, crear una historia dentro de otra, un espejo en el que tanto los personajes como los lectores podrán mirarse y descubrir qué significan para ellos esas palabras cargadas de un significado mítico.

“Vida antes que muerte. Fuerza antes que debilidad. Viaje antes que destino.”



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