Carlos Calleja

¡SALVA AL GATO! (II)

Disección Literaria

Muy bien, aquí vamos a la carga otra vez. Hace un mes, más o menos, empezamos a explicar la idea de ¡Salva al gato! La propuesta es seguir una serie de pasos metódicos con los que se escribe un buen guion cinematográfico y extrapolarlos para construir una buena escaleta para tu novela. Si bien no conseguiremos una planificación muy detallada, al menos sí que tendremos unas pautas muy marcadas para escoger personajes, tramas y subtramas y escenas.

Este artículo, como podrás observar, es la segunda parte. Si no pudiste leer la primera entrada, antes de continuar te recomiendo que le eches un vistazo a la introducción (Sava al gato I) para que tengas por la mano las dos primeras nociones que Snyder, el autor de la obra de la que estoy haciendo este extracto, explica en su obra.

Ahora vamos a escoger al protagonista.

Va de un tío que…

El tercero de los pasos consiste en encontrar un protagonista idóneo para nuestra historia. Sé que muchos partís de personajes que tenéis diseñados de manera muy definida, una manera tan lícita como otra cualquiera de construir un texto. Pero volvamos al «de qué va» (mencionado en la primera parte). Ahora se trata de encontrar «a quién» le va a ocurrir esa historia dramática que tenemos escrita en apenas 15 palabras.

El protagonista ideal para una novela es aquel que:

  • Promete mayor confrontación y conflicto con la situación planteada

  • Tiene un mayor recorrido emocional

  • Persigue un objetivo primario con el que podemos empatizar. A saber: supervivencia, hambre, sexo, protección de los seres queridos o el miedo a la muerte, entre otros.

Imaginemos que nuestro «¿de qué va?» es «un tío que está haciendo un safari de repente se encuentra inmerso en mitad de una guerra civil». ¿Cuál es nuestro protagonista ideal? ¿Un taxista de Dos Hermanas o un religioso cristiano que ha perdido la fe en Dios? ¿Cómo reaccionará nuestro hombre cuando se vea obligado a disparar para salvar su vida? ¿Tratará la muerte de otros semejantes como un mensaje divino? ¿Qué será capaz de hacer después de días sin comer nada en la selva?

En mi novela (no spoilers) uno de los conflictos de la historia es básicamente un padre tratando de procurar lo mejor para su hija. Sencillo y potente. Primario. Y lo bueno (dame lo mismo, pero distinto) es que solo lleva contándose dos mil años…

Snyder además nos recomienda que busquemos un adjetivo para nuestro protagonista y otro para nuestro antagonista. Un adjetivo que contraste puede potenciar mucho nuestra historia. Él, que escribe guiones para comedias, no lo olvidemos, siempre pretende que el adjetivo tense la cuerda en pos de buscar situaciones cómicas o absurdas. En el caso de la novela, yo intentaría siempre centrarme en generar confrontación. Potenciar el arco dramático de nuestro personaje. De hecho, para este ejemplo, se me ocurre que nuestro protagonista religioso sea racista. ¿Cómo reaccionará cuando su vida dependa de las personas que siempre ha detestado? ¿No sería un arco de transformación precioso que termine siendo salvado por una de estas personas a las que tanto odiaba?

Marcar los tiempos

Aquí viene la parte de preparar la escaleta. ¡Salva al gato! desgrana una manera muy pormenorizada (a mi entender, casi enfermiza) de construir un guion cinematográfico. Voy a intentar suavizar esas aristas y hacerlo más digerible para el común de los mortales.

Empecemos. Ya tenemos una premisa interesante y hemos encontrado al mejor protagonista posible. ¿Se han formado en tu cabeza ideas para escenas? En el ejemplo planteado parece claro que la escena de crisis será el momento en que nuestro protagonista es salvado de la muerte. Y el incidente incitador que dispara el conflicto podría ser cuando unos hombres asaltan el jeep en el que está recorriendo la sabana africana (se me ocurre que esté de vacaciones haciendo un safari).

¿Qué partes diferenciadas nos propone ¡Salva al gato!?

  • Imagen de apertura (1)

  • Declaración del tema (5)

  • Planteamiento (1-10)

En algún momento de por aquí, en el planteamiento, Snyder nos recomienda que incluyamos la escena en la que el protagonista ¡Salva al gato! que está atrapado en el árbol. Dicha escena puede ser cualquier cosa: prestarle dinero a una persona sin recursos, ayudar a una anciana a cruzar, recogerle el correo a unos vecinos gruñones… Muestra a tu protagonista en una situación que lo haga parecer una bella persona (aunque estemos hablando de un ladrón de bancos o de un mercenario o de un cura racista). La idea es atrapar al lector haciéndolo empatizar con el protagonista de la historia, mostrando que es alguien como nosotros, alguien decente, con virtudes y defectos, alguien al que, en realidad, no queremos que le ocurran cosas malas…

  • Catalizador (12)

  • Debate (12-25)

  • Transición al segundo acto

  • Trama B (30)

  • Juegos y Risas (30-55)

  • Punto intermedio (55)

  • Los malos estrechan el cerco (55-75)

  • Todo está perdido (75)

  • Noche oscura del alma

  • Transición al tercer acto

  • Final (85-110)

  • Imagen de cierre (110)

El número entre paréntesis corresponde a las páginas de guion que hay que dedicar. Normalmente se suele decir que una página es, más o menos, un minuto de película. Un equivalente aproximado para los que escribimos podrían ser las escenas o los miles de palabras.

El ejemplo que usa ¡Salva al gato! para ilustrar todo esto es «Miss Agente Especial» (una película muy taquillera que recaudó 100 millones de dólares). No obstante, como yo no la he visto, voy a intentar encajarlo en «Una nueva esperanza» (una película muy taquillera que recaudó, según Google, 775 millones).

Imagen de apertura (1): Poco que decir de esta icónica introducción. El combate estelar de las naves consigue situarnos a la perfección sin utilizar una sola palabra.

Declaración del tema (5): ¿De qué va esto? Pues va de unos rebeldes que han robado los planos del arma más devastadora de los tiranos galácticos. ¿Puedes ver el conflicto primario de supervivencia y lucha por la libertad?

¡Salva al gato! Sin que tú sepas nada de buenos y malos, de rebeldes e imperiales (porque, a priori, los malos deberían ser los rebeldes que intentan dar un golpe de estado y luchar contra el orden establecido), vemos a Leia que, en mitad de un asalto, se preocupa por enviar un mensaje de socorro. A punto de perder la vida, se está preocupando por el resto de la galaxia. Está, de alguna manera, salvando al gato. De repente (obviando la masacre de guardias) tú ya has escogido bando. Vas con los rebeldes. Has empatizado con su causa. Brillante, ¿a que sí?

  1. Planteamiento (1-10): Si bien la trilogía tiene muchos protagonistas, mirando la obra desde el punto de vista del dichoso «Viaje del héroe», Luke es sin duda ese héroe. Y, como tal, el planteamiento nos lleva a conocerlo y a mostrarnos el hastío en el que vive. El mundo en el que no encaja.

  2. Catalizador (12): La llamada de la aventura. Unos androides díscolos, unos soldados que asesinan a su familia, un chiflado que le regala un objeto de poder. De repente, nada queda del mundo que Luke conocía. Pero, a cambio, una puerta a la aventura se ha abierto ante él.

  3. Debate (12-25): Convertirse en Jedi suele causar muchas dudas. Y muchos problemas. Aquí podemos ver los problemas que causa el Imperio, los apuros económicos de Han Solo, las dificultades del viaje espacial…

  4. Transición al segundo acto

  5. Trama B (30): La princesa. Snyder suele encajar en la trama B la historia de amor entre el protagonista y el secundario. A veces (como en Miss Agente Especial) no tiene por qué ser amor literal. Puede ser amistad o parentesco. En nuestro caso, Luke quiere rescatar a la princesa porque es preciosa (en fin, eran los ochenta) y Han termina apoyándolo porque es rica (en fin, eran los ochenta). El enredo está servido.

  6. Juegos y Risas (30-55): Persecución. Lucha. Acción. A la escena mítica del triturador de residuos le sigue una cacería por los pasillos, un salto de abismo muy del estilo de Indiana Jones (bien por Lucas que nos ha colado dos veces el mismo recurso), y el combate inefable entre Obi Wan y Darth Vader. Casi nada.

  7. Punto intermedio (55): Suben las apuestas. El momento crítico de la película. El maestro de Jedi se sacrifica a cambio de permitir que los muchachos escapen.

  8. Los malos estrechan el cerco (55-75): Aquí tenemos una nueva persecución, esta vez con naves, y la llegada a Yavin. Pero los malos han colocado un localizador de señal en el Halcón Milenario y ahora ya tienen la posición de la base rebelde. Si eso no es estrechar el cerco…

  9. Todo está perdido (75): Se nos informa de que la Estrella de la Muerte se acerca para destruir todo el planeta. ¡Todo está perdido! Solo nos queda lanzarnos en un ataque a la desesperada, confiando en que una pequeña astronave monoplaza pueda acertar en ese ridículo blanco de tan solo dos metros…

  10. Noche oscura del alma: Luke ha perdido a su familia, a su maestro y también a ese nuevo amigo que ha hecho (Han se niega a luchar, cobra su recompensa y se va). Definitivamente es una mala noche para él.

  11. Transición al tercer acto

  12. Final (85-110): De aquí hasta el final, heroicidades varias. La escena climática. ¡Utiliza la fuerza, Luke! La he visto treinta mil veces, treinta mil veces me ha encantado.

  13. Imagen de cierre (110): La princesa Leia condecora a los luchadores victoriosos. La Rebelión ha derrotado al Imperio. Compáralas, verás que es exactamente la imagen opuesta a la de apertura.

Podría extenderme mucho más, pero creo que con esto es suficiente para entender las ideas principales que subyacen en ¡Salva al gato! Espero que te haya servido para tener unas nociones básicas de cómo diseccionar cualquier historia y haber estimulado tu imaginación para que puedas escribir guiones y novelas muy exitosas. ¿Te apetece seguir aprendiendo recursos narrativos? Tal vez puedas echar un vistazo al Curso de Narrativa Online de Caja de Letras. En él podrás aprender, en profundidad, estos y otros conceptos, así como todo lo que necesitas para empezar un proyecto y terminarlo con éxito.

Carlos Calleja

Para los que no me conocéis, me llamo Carlos Calleja. Soy de Madrid, nací en 1980 y esta es mi primera colaboración con Caja de Letras. Espero que no sea la última. La familia me ha acogido de maravilla desde el principio y espero quedarme en ella mucho tiempo. Si tenéis cualquier tipo de duda, consulta o pregunta podéis contactarme en carloscallejaescritor@gmail.com y seguirme en Twitter (@callejaescritor).

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