29/07/2020

La estructura de El Libro de los Caídos

La estructura de El Libro de los Caídos es probablemente la mayor muestra que nos ha dado Erikson sobre la planificación, casi enfermiza, que ha sufrido. O que ha disfrutado. Vaya, la planificación inhumana que ha tenido que realizar, sin entrar en filias y fobias.

Por si alguno anda un poco perdido, este artículo forma parte de un trío (je, je) de artículos en los que se habla sobre la planificación de Malaz.

VOZ EN OFF: En capítulos anteriores de “lo que aprendí de Malaz…”:

Hoy hablaremos de lo que NO planifican y de un ejemplo que ilustra cómo eso afecta a la historia. El mes que viene daremos un triple salto mortal y hablaremos de la estructura de la saga de Erikson, y el siguiente cerraremos este tema hablando de la planificación que hay detrás de Malaz.

Pues eso, que ya ha pasado un mes, así que aquí estamos para hablar un poco de la estructura de El libro de los Caídos. Os lo prometí, y un Marinnster siempre paga sus deudas.

¿Qué tiene de especial la estructura de El Libro de los Caídos?

La clave de la estructura de El Libros de los Caídos es que los distintos tomos van dirigiendo la historia hacia el final finalísimo. Fin del artículo. Gracias por leer. ¿Te imaginas? Venga, ahora en serio.

El Libro de los Caídos se desarrolla en tres grandes ejes con su presentación, nudo y desenlace. Sí, que no te extrañe, pero la decalogía viene a ser algo así como tres trilogías entrelazadas. ¿A que ahora entiendes la extensión? Esta subdivisión en trilogías no es algo real, es una fragmentación virtual para poder entender mejor de qué estamos hablando.

Como una imagen vale más que mil palabras (y mira que me repatea, eh, que aquí tendemos más a aporrear teclas, que a acariciar pinceles), os dejo una que lo ilustra.

La estructura de el libro de los caídos

¿Os habéis quedado igual? Bueno, pues ahora explicamos esa imagen. Que si con ella sola bastara, poca faena tendría este mes.

Partamos de los siguientes puntos:

  1. La posición en vertical indica cuándo ocurre la historia de ese libro.
  2. La posición en horizontal indica a qué trama pertenece.
  3. Las flechas indican a qué otras tramas “alimenta” el libro del que parte la flecha. La discontinua que parte de “Mareas de medianoche” es porque la influencia es más indirecta, aunque está ahí.

Análisis de la estructura de El Libro de los Caídos

Como habrás visto, la estructura de El Libro de los Caídos es bastante peculiar. Como decía al inicio, hay tres “trilogías”:

  1. Libros 1-3-8. Trama de Genabackis.
  2. Libros 2-4-6. Trama de Siete Ciudades.
  3. Libros 5-7-9. Trama de Lether.

Aquí conviene resaltar que los libros 9 y 10 estaban pensados para ser un único libro, pero al bueno de Erikson se le quedó “algo largo” (unas 2.300 páginas de nada). Sabiamente, decidió que era demasiado incluso para él.

De esta manera, los libros 1, 2 y 5 cumplen la función de presentación del continente en cuestión, sus culturas, historia y asentamientos principales. Los libros 3, 4 y 7 desarrollan las tramas de cada una de estas localizaciones. Por último, los tomos 8, 6 y 9 concluyen todas estas líneas argumentales y unen lo restante para lanzarse de cabeza a la piscina de la esperada conclusión. La relación entre el 6 y el 7 es un caso especial pues entre ambos libros se vincula el final de la trama de Siete Ciudades con el desarrollo de la historia en Lether. Podría considerarse en este esquema a los libros 9 y 10 como un único “ente”, pero dado que es en el 9 en el que las tramas convergen y el 10 en el que todo termina… pues oye, como que lo dejamos así, ¿no?

¿Por qué debería importarnos la estructura de El Libro de los Caídos?

Pues, a ver, vayamos por partes, como dirían Jack el Destripador y el que desmonta los muebles de Ikea. Por poner un ejemplo, el final de todo lo que acontece en Genabackis está en el libro 8, pero empieza en el 1. A razón de 1.000 páginas por librito, entre que empieza esa trama y la termina, van 8.000 paginitas de nada. Por supuesto, estas tramas son permeables, es decir, no son indiferentes a lo que está pasando en las otras dos.

¿Qué implica esto? Pues que o tienes todo clarísimo en el libro 1, o el chiringuito playero se te cae por los suelos antes incluso de que se aplique la Ley de Costas.

La estructura de El Libro de los Caídos, digna de cualquier episodio de Megaestructuras, implica un grado extremo de planificación. Y más sabiendo, como sabemos, que por ejemplo en el libro 2 hay pistas sobre eventos importantes del 9. O que algo que sucede en el libro 2 es consecuencia directa de eventos que se desgranan en los libros 4, 5 y 7. Pero es otra historia y será contada en otro momento. Concretamente dentro de un mes. Y, sí, yo también imagino a Steven así en su casa mientras planificaba todo esto:

Y ya terminando con la estructura de El Libro de los Caídos…

La lección que podemos extraer de todo esto es la siguiente, y aplica sobre todo a todos aquellos que estén (estemos, ejem) escribiendo una saga. Es vital, vitalérrimo, primordial, primordialérrimo que tengamos absolutamente claro cómo se van a desarrollar las distintas tramas. El mes pasado ya vimos que sí, que puede que llegues al final sin conocer el camino, pero hubo una cosa de la que no se habló, porque no tocaba. Me refiero al planting y pay off. O sembrar y recoger, para entendernos. De estas dos técnicas hablaremos el mes que viene.

Como pequeño adelanto dejo lo siguiente por aquí. Una cosa es ser capaz de llegar a la resolución sin conocer la ruta, pero otra muy distinta es que esa resolución sea verosímil. Si no hemos ido dejando pistas por el camino, pequeñas miguitas de pan (la panificación de la planificación badum tss), cuando resolvamos el conflicto es muuuy posible que caigamos en un deus ex machina peor que un sueño de Resines.

Así, pues, amigos, amigas, sujetos y sujetas, tened muy en mente la visión global de la historia. Planificad lo que está por venir e ir dejando pistas. De esta manera conseguiréis trazar un camino verosímil para vuestro conflicto. Tened en mente que hay pocos placeres tan grandes como lector que leer algo, sorprenderte, volver atrás en la historia buscando una referencia y encontrarla. Ser consciente de que el autor, con habilidad, te ha enseñado lo que iba a pasar pero te lo ha ocultado al mismo tiempo es una sensación extrañamente satisfactoria. Te hace darte cuenta de que tienes un buen libro entre las manos.

Como siempre, esto se acaba (vaya faena sino para todos). El barco de guerra malazano se dirige al norte, hacia la cuasiescocesa isla de Falar. Le esperan cerveza y señores pelirrojos.

Próxima parada: La planificación (esta vez sí) de Malaz.

Nos vemos por allí.

¡No te olvides de traer cerveza!

Alejandro Marín
Acerca del autor:

Alejandro Marín (Zaragoza, 1992), es ingeniero de caminos, canales y puertos por la Universidad Politécnica de Madrid y, cuando la vida le deja, aporrea el teclado. No sabe muy bien cómo lo ha hecho, pero ha conseguido que alguien le lea de vez en cuando. Lleva más tiempo del que le gustaría reconocer peleándose con su primera novela. Su mayor logro en la vida ha sido conseguir que durante un mes seguido no se le muera ningún pez del acuario. Actualmente, compagina su trabajo como ingeniero y formador con la escritura.

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